7 nov. 2009

La Corte digna



En medio de las repercusiones evidentes que trae mantener un fiscal interino, lo que han venido llamando metafórica e incomprensiblemente el “choque de trenes” entre la Corte Suprema de Justicia y el presidente Uribe, trae un aire alentador.

Muestra, en medio de la lambonería institucional que caracteriza estos últimos tiempos, que un organismo tiene independencia y no doblega sus posiciones sólo porque así lo quiera el popularísimo Presidente.

La actitud de la Corte no sólo la dignifica, sino que estimula que Uribe sea transparente con él mismo, sin mascarilla, es decir: pendenciero, salido de casillas, descalificador y con ese discurso autocrático que desnuda su enorme parecido con el peruanito Fujimori (ganas de eliminar la Corte, dizque porque antidemocráticas y politiqueras y cocteleras y todo lo demás).

El hecho de que la Corte haya considerado inviables –porque lo son- a los candidatos a Fiscal General, manifiesta que no quieren elegir un funcionario de poca monta, sin méritos y carente del bagaje (como que sea penalista) necesario para tan importante cargo, aunque constitucionalmente no sea un requisito. Y mucho menos accederá a elegir un funcionario de bolsillo de Uribe habiendo temas tan importantes en juego y una intención del Jefe de ser otra vez reelegido.

Así, paraditos en la raya –y por muy impopulares que resulten- los magistrados de la Corte están asegurándole al país que por lo menos un funcionario (el Fiscal General de la Nación, ¡qué tal la bobadita!) sea idóneo y por lo menos un poquitico más independiente del Gobierno que esos que han postulado para la terna.

Razones tuvieron la Sala Plena para considerar que Juan Ángel Palacio no tenía la estatura ética para aspirar al cargo (las filtraciones de sus favores tinterillos desmoronaron su credibilidad), de Virginia Uribe se sabe que está ahí en la terna sólo para cumplir los requisitos de Ley que obligan a incluir a una mujer. Y los otros: Camilo Ospina y Marco Antonio Velilla, dejan mucho qué desear respecto a su independencia.

Ahora, lo que sí debería hacer la Corte es salir del chicharrón de la votación para demostrar que la terna sigue siendo inviable así le hayan cambiado a uno de los candidatos. Los nueve magistrados, sin llegar a una votación mayoritaria, dejarán en claro que el problema no es elegir entre el menos malo, sino que ninguno está realmente convencido que alguno merezca ser elegido. Así las cosas que el Presidente se enchiche, si quiere, pero necesitamos un Fiscal digno, como digna tenemos una Corte Suprema de Justicia, así Uribe en cada Consejo Comunitario la descalifique.