26 feb. 2010

Adiós Reelección


“¡Ya cayó, ya cayó! … Adiós carnaval, Adiós general”, cantaban los chilenos cuando acabó la dictadura de Pinochet.

Acá no lo estábamos, pero para allá íbamos. Por eso felicito a la Corte Constitucional y especialmente al magistrado Humberto Sierra Porto quien se encargó de reunir los argumentos para tumbar ese proyecto de re-reelección, el cual permitiría casi perpetuar al presidente Uribe en el poder (o en el Gobierno, porque Poder tendrá durante largo tiempo). Mostraron no ser una institución de bolsillo. Felicitaciones.

Y al presidente Álvaro Uribe también felicitaciones, reconociéndole unas cuantas cosas muy buenas que hizo. Otras sí definitivamente lamentables y escandalosas. Paradójico: Señor Presidente, por sus escándalos también gracias… ¿Ahora contra quién carajos escribo?

Ni me apuro. Ya llegará otro sinvergüenza.

23 feb. 2010

Señores, nació varón


Estará aplaudiendo todo el mundo en Colombia (y muchos otros en todo el mundo) porque el presidente Uribe haya puesto en su raya a su homólogo venezolano Hugo Chávez durante la cumbre en Cancún (México).

Y yo, tan renuente a aceptar ese comportamiento de chalán peleón que caracteriza a Uribe, muy allá en el fondo de mi alma traviesa, caprichosa y clandestina: he sentido un fresquito. Una sensación interna sana, lo más rica. Comparable acaso a aquella emoción que sentimos cuando nuestro morboso instinto (que evidentemente irracional) se alegra de que le casquen a un violador o cuando una turba le da una muenda a un costeño que coge a trompadas a su mujer. Es el grito de: ¡tome su merecido!

Pero como acá lo más perjudicial es seguir confirmando la tesis de que ya no somos ciudadanos, compatriotas y electores; sino súbditos o hinchas, pues creo que tampoco es momento de hacerle ¡urras! a Uribe. Una diplomacia de un país no puede estar manejada por bravatas de temperamentales y descalificaciones de bocones.

Claro, muy ‘paraito’ Uribe, muy verriondo: “que quiubo pues veneco, que yo no te temo; que vení pa’quí que yo sí te enderezo”, “que sea varón y quédese aquí”… y Chávez que “conmigo no se meta, que cuidaaaooo, que mejor usted se vaya pa’l carajooo”. Estos reencauchados, de la vida real, iban a terminar –según rumores- dándose trompadas afuera del salón como si estuvieran en una fonda paisa y no en una cumbre de honorables presidentes. Al comienzo fue el fresquito, ya después me entró la pena y la vergüenza.

Porque un presidente de altura no se pone a proponerle a otro que se vayan pa’ afuerita a arreglar las cosas como machos. Por más que sepamos que así nació y que este es su estilo (como cuando le metió un puñetazo a su ahora ministro Valencia Cossio, o cuando amenazó a la ‘Mechuda’ con darle “en la cara, marica”), eso no es un comportamiento respetable. Al contrario, totalmente censurable. No imagino a Obama dándose en la jeta con Ahmadinejad, ni a Sarkosy dándole coscorrones a Mugabe, ni a Cristina Fernández dándose de mechonazos con la Reina Isabel, ni a Berlusconi (bueno, de este sí se espera cualquier cosa), pero tampoco a Lula sugiriendo que Evo Morales es mujer (aunque mucho se parece) pidiéndole que ¡sea varón!. En la diplomacia se cortan relaciones, se buscan mediaciones o en último recurso: se tiran bombas. No hay de otra.


Resta, como siempre, esperar que la mediación de los Países Amigos (más parecen hermanos mayores) pueda calmar los humos de estos dos chinos chiquitos, aburridos y peleones. Aunque la responsabilidad no está allá, sino más pa’ acá. Es tiempo que los venezolanos se solidaricen con la historia y le digan al coronel Chávez “oye chamo, ya vete pa’l carajo” y que en Colombia le digamos de una vez por todas a Uribe “también sea varón, ya váyase”.

17 feb. 2010

No, no está en campaña


Juicioso, como nunca antes, el presidente Uribe se doblega y, al fin, hace caso. Le pide el Procurador Alejandro Ordoñez –o le aconseja, sin obligatoriedad- que por favor, plis, que no sea mala leche, que se atenga a las mínimas normas de la Ley de Garantías (que ya violó y seguirá violando en caso de que se presente como candidato) y deje de transmitir los Consejos Comunitarios. Y Uribe, dócil, obediente, acepta.

Paradójico que le haga caso a quien ha oficiado, desde su posesión como Procurador, como su más fiel vasallo. En fin. En principio la medida de cancelar las transmisiones de ese reality de regalos populistas en que se convirtieron los Consejos me parecía una dicha, pero fue peor la cura que la enfermedad. Ahora el Presidente, a falta de su aburrido programa semanal en el canal institucional, moja medios diariamente hasta la saciedad.

Durante sus 8 años de Gobierno, Uribe se convirtió para los medios de comunicación prácticamente en una celebridad de esas que no concede entrevistas a pedido de los periodistas, sino a voluntad personal, cuando se le viniera en gana, César Mauricio Velásquez (su Secretario de prensa) devolviera un favor a alguna emisora o a algún canal, o cuando necesitara el mandatario poner a rodar un tema en la opinión pública (generalmente para tapar otro más espinoso). Una Greta Garbo: hermética, diva.

Pero ahora, desde las 6 de la mañana, empieza a conceder cuanta solicitud de entrevista tenía atrasada. Le habla a sus ciudadanos (¡voticos, voticos!) desde Radio Panzenú, Radio Sucesos, Radio Santafé hasta ‘Radio Paila’ (si existiera esa vaina). Se debate en Hora 20, contesta en El Radar, se toma un tinto con Clara Elvira Ospina en RCN (imagino estará peleando con la pequeña Vicky) y me cuenta una fuente –de absoluta credibilidad, ¡sweet!- que se sentará en el banquillo del odontólogo Marlon Becerra para anunciarle (anunciarnos) cuáles son sus Soles y sus Vientos (“como esa fuerza que te impulsa, Presidente”, le explicaría Becerra con ese hablado de marihuanero que le caracteriza).

Uribe va a los foros universitarios, pone medallas de honor en graduaciones de Boy Scouts, se toma la foto recibiendo la cruz de ceniza y abre los noticieros anunciando desde Pereira más de 200.000 millones de pesos para agro y vivienda. Así toda la semana se la pasa mojando prensa. Lo más de abierto el sitico.

Por eso no sorprende tanto que, ahora, con esos retazos de decretos emitidos por la Emergencia Social, Uribe se ponga el micrófono de diadema que usan las secretarias para contestar desde un Call Center las inquietudes sobre la arbitraria medida.

Muy pendejo el que piense que el presidente Álvaro Uribe se encuentra en campaña.