25 ago 2010

Es tiempo de madurar



Como Juan Manuel Santos no se digna aún a dar papaya –no tanta, al menos, como la que esperábamos sus críticos-, pues toca hablar de quienes sí la están dando. Hablemos entonces de una papaya puesta, casi partida, pero que como todavía está verde, biche, uno sabe a lo que sabe, ni los que la están dando dan muestra de saberlo. Me refiero, por supuesto, al Partido Verde, pues me está decepcionando. Y esto lo digo, honestamente, con el mango en la mano, ya que hablamos en términos de fruticas.

Un partido que despertó el ánimo de tantos jóvenes e intelectuales no puede salir con un chorro de babas por andar, a estas alturas, definiendo si lo dirigirán entre 5 gatos, entre 15 o entre 25.

Pocas veces -de hecho nunca- me había logrado identificar plenamente con un partido político. Y lo hice con el Verde por la calidad de sus integrantes, sus rupturas con la politiquería, cierta visión compartida y hasta puede que también por el nombre ecológico y la pendeja florecita. Hoy quiero pensar que no fue flor de un día, aunque pareciera.


Han hecho dispersar el entusiasmo de la gente y parecen no tener todavía definido el norte de sus posiciones. Siendo el ala independiente no mostró contundencia en sus declaraciones frente a la elección de Sandra Morelli como Contralora, que por muy admirable hoja de vida que tenga, anunció que pagará el favor de su escogencia con puestos. Tampoco se manifiesta vehemente frente a la conformación de los magistrados del Consejo Nacional Electoral donde se quedará sin voz, sin voto y sin silla.

El Partido Verde, como que anda en otra cosa. Solucionando su logística interna y tratando de ponerse de acuerdo con Sergio Fajardo, con quien no saben si pueden contar todavía. Fajardo no puede estar con un pie adentro y otro afuera (y conste que no me estoy burlando de su discapacidad). El ex alcalde debe entender que la alternativa por legitimidad –al menos electoralmente- la ganó el Partido Verde y no Compromiso Ciudadano. Punto.

Por otro lado, no le queda bien a la colectividad irse lanza en ristre contra la administración distrital de Samy Moreno (cuyas críticas se las merece todas), con la única intención de volver a montar a Enrique Peñalosa como alcalde de Bogotá. Mucho menos andar pensando solamente en la representación de los miembros del partido a nivel regional y local para los próximos comicios, cuando ni siquiera sabemos cuáles son los programas que identifican al partido (y cuando hablo del “partido”, aclaro, no me refiero tampoco a Fajardo).

Lo que tienen que hacer es empezar a traducir las propuestas que filtraron en la campaña en tareas programáticas, en documentos (tal cual hicieron con el proyecto de reforma electoral propuesto por el senador John Sudarsky) y decidir de una vez por todas quién toma el liderazgo del partido.

Deben tomar forma especialmente ahora que, supuestamente, están dadas las condiciones para hacer oposición sin los estigmas de antes, cuando el entonces Presidente (olvidé su nombre, disculpen) trataba a cualquier contradictor como guerrillero. En circunstancias así tiene que hacer valer su “argumento va, argumento viene”. Pero prontico.

El tiempo apremia. Mockus debe ponerse de acuerdo con el partido (ahora sí hablo de Fajardo) y con los demás líderes de la colectividad. Pero, además, volver a conectarse con ese gran movimiento ciudadano que le entregó su respaldo en campaña y que hoy se está alejando. Mejor dicho: ya es hora que madure el Verde o pasará al olvido.

PD: Este blog sigue en construcción. Perdonen la estética tan maluca.

11 ago 2010

Suerte es que le digo



Feliz día de la independencia, pareció sugerir Juan Manuel Santos, al referirse a su predecesor Álvaro Uribe Vélez como el “segundo libertador, después de Simón Bolívar”. Y en el aniversario del bicentenario no podía ser más oportuno. Ido Uribe, periodistas, magistrados, opositores, sindicalistas, librepensadores, volvemos a sentirnos libres, fuera del estigma maniqueo y sí, un poquitiiico más independientes, Profesor. Uribe, al irse, nos libertó.

Que sí, que también hizo cositas buenas, ya sabemos y suficiente nos lo han refregado en las narices, pero hizo otras tantas muy vergonzosas donde la historia deberá aplicar justicia. En fin, el caso es que se va, o se fue. Es que todavía no me lo creo. Acostumbrarme a ver a Santos como anfitrión de Palacio no será sencillo, aunque confieso que ver allí a su hija Maria Antonia en minifaldas es más atractivo que ver a Tomás y Jerónimo Uribe mostrando sus mochilas.

Llega también Tutina, con un poquito más de botox que su marido y tantico menos sencillez que la querida Lina. Pero para Lina también habrá un puesto interesante -cuando Uribe decida lanzarse a la Alcaldía de Bogotá-, reemplazando las gestiones de la hoy primera dama de la capital. Iván Moreno Rojas, creo que se llama.
Una nueva era, todo indica. Menos confrontaciones, ojalá menos chuzadas, menos ruana y más corbata diplomática, más trabajo, más trabajo, mejor pagado, mejor pagado, dizque sí. Y aún si Juan Manuel no es Santos de mi devoción y en notas anteriores he manifestado mi desacuerdo con él y sus métodos, debo reconocer que todas sus últimas acciones apuntan en la vía correcta.

La selección de un excelente gabinete ministerial, lo primero. La decisión de bajar la temperatura en las relaciones con nuestros vecinos en tan solo dos días, lo segundo. Y comprometerse a respetar las altas Cortes, lo tercero. Síntomas que, para ser franco, no creí que Santos lograra manifestar en tan poco tiempo.
Si va a mantenerme con la boca cerrada, bien por todos. Suerte para su gobierno. Pero el optimismo tampoco deberá hacernos olvidar sus antecedentes pícaros. Ojalá y nos sorprenda. Mientras tanto celebramos la dicha patria de estar sin Uribe.

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Paraguas: Como empieza un nuevo gobierno, también he querido sacudirme y renovarme. Se vienen cambios en el Blog y un grupo donde podrán estar enterados de los nuevos post y comentarios. Espero que nos podamos ver allí cada 15 días, como dice el viejo: “Si Dios me la presta”. Ahí les dejo ese trompo y espero tener todo esto muy pronto. Excusen las temporadas de ausente.

Saludos.

17 jun 2010

El peor día de mi vida, estoy Emo


Me siento mal, terrible. Como nunca antes. Me pasé toda la noche llorando, acurrucado en una esquina del cuarto, los codos sobre las rodillas, las manos trenzadas sobre la coronilla y la cabeza gacha, enterrada. Hecho una mierda. Quisiera decir que es a causa de las elecciones del domingo, que de antemano preveo serán un desastre y la indignación me durará 4 años, u 8, quién lo sabe. Pero no, no es eso lo que me tiene tan mal. Incluso, creo que de esa pérdida electoral lograré recuperarme (o acostumbrarme, que viene siendo lo mismo) y seguir con mi vida hacia adelante.

Lo que me está sucediendo, y empezó apenas ayer, es algo muchísimo más grave. Cuál grave: ¡gravísimo! Ya llamé al doctor Williams (quien me hizo una inútil regresión para dejar el cigarrillo y el alcohol en 2 horas, de eso ya hace 3 meses de guayabos), le escribí al parapsicólogo Armando Martí (el guía ese medio chimbo que asesoró al ex fiscal Iguarán), busqué en las páginas amarillas en la sección de psiquiatras, pedí cita con el Taita Floro para una toma intensiva de yagé y hasta llamé al profesor Salomón, pero en esa línea nadie me contesta, nadie. Embustero Salomón, falso, me abandonas en mi peor momento emo.

El caso es que nadie me da respuesta. Les escribo a ustedes porque ya no sé qué más hacer, a quién acudir y hasta puede que con ustedes encuentre la luz que necesito para salir de estas tinieblas. Señores, señoras, señoritas: AYER ESTUVE DE ACUERDO CON URIBE. Sí, aterrador, yo sé, apocalíptico. Deben condenarme por fariseo, quemarme por faltón, he vendido mis principios y mi cabeza no soporta tal contradicción.

Dijo Uribe que César Gaviria era un “oportunista” y un “miserable”. Y sí, le atañe toda la razón, aunque me siento incómodo asintiendo. También le dijo que era un “canalla y un cobarde”. Y sí, también le doy toda la razón. Criticó su pésimo gobierno; y es que quién no. Claro, le faltó decirle que hablaba con voz de helio, que era un tonto, un tontín, un mariquita y un remedo de bobalicón. Pero esto último no lo dijo él, lo digo yo. Es que palabras tan duras sonarían muy mal en boca de un presidente como Uribe tan centrado y tan decente. Eso no.

Haber coincidido con Uribe, repito, me está haciendo daño, aunque ustedes no alcancen a imaginarse cuánto. Y como si fuera poco este calvario, viene Gaviria a responderle que “su gobierno (el de Uribe) era un verdadero asco”. ¡Dios mío, sálvame! No puedo soportar estar de acuerdo, al mismo tiempo, con dos cafres tan opuestos, dos bribones en orillas contrarias. Me estoy enloqueciendo. Mi mamá, que es uribista, aconseja internarme. Mi papá, que es santista, contrató unos primos para golpearme y se me quite la bobada. Nadie me entiende.

Uribe no se puede ir de este gobierno coincidiendo conmigo en algo, aunque sea algo mínimo. Debe irse usando su maquinaria para posicionar a Santos, completamente ungido al cuidado de sus huevitos. Irse, en resumen, despertando todas mis diatribas y maldiciones. Porque a eso me acostumbró: a malquererlo y no respetarlo. Y no como ahorita, al borde de su despedida, generando conmigo esa empatía que significa atacar a Gaviria. Uribe malo, pao-pao-pao.

Si ya todos sabíamos que Gaviria iba ser un oportunista hincándose a los pies (o garras, eso no sé) de Santos, para recibir parte de la tajada estatal y además montar a su hijo Simón Gaviria (otra frustración en mis afectos, junto con Vargas Lleras) como presidente de la Cámara, pues Uribe para qué se pone, como dice López: deje así…. usted no es quién, señor Presidente, para ser vocero de mis opiniones.

Y Gaviria, para rematar, resume en su voz de vuvuzela desafinada lo que siempre consideré era el gobierno de Uribe: “un asco”. A mí que no me confundan, necesito tener plenamente identificados a mis contrarios. Por eso ruego encarecidamente a todos que voten este domingo por Juan Manuel Santos, necesito salir de esta confusión y entre más eficientemente logre focalizar mi veneno, más pronto llegará mi recuperación. ¡Help me! O les juro que me mato.

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26 may 2010

Me dejé seducir el voto



Gracias a Gustavo Petro he decidido finalmente mi voto, a riesgo de incomodar a algunos lectores. No me importa. Y no, tampoco es que vaya a votar por Petro.

Digo que gracias a él porque lo escuché repitiendo una máxima francesa que afirma: “En la primera vuelta vote por el mejor. En la segunda, contra el peor”. Fue como ver la luz en medio de una incertidumbre difusa y resbalosa.

Pues bien, dado que he sido aprendiz de marketing político y comprendo que las campañas políticas sirven, fundamentalmente, para seducir o terminar de coquetear al electorado con la figura del candidato, yo, que soy una muchacha fácil, me dejé convencer. Y lo peor: me dejé cautivar por alguien que grita, que fuma como presa, sólo cuenta hasta siete, es claramente un perfecto burócrata y con quien siempre he tenido reservados reparos. Soy una fácil. ¡Y qué!

Lo que pasa es que demostró en medio de esta contienda electoral que es una persona consecuente, preparada y con una plataforma programática coherente. Tantas veces hablando de la dignidad del voto, no me podía dejar llevar simplemente por el contagio que me produjo ver el color de mi equipo en todos lados (verde siempre), sin hacer juiciosa la tarea de escrutar los programas.

Para ser honesto, Mockus al comienzo me gustó. Y convencer a esta cualquiera es aún más fácil si me dan un girasol, pero luego, catrasca-tras-catrasca, me desencantó. Sigo creyendo que la talla la ha tenido más Fajardo, pero eso ya no importa. Tampoco puedo dejar de felicitar la campaña Verde que se comportó con asombrosa altura y su iniciativa y decencia siguen siendo contagiosas.

Así las cosas, paso a anunciar: votaré por Vargas. Premiando un candidato que mostró dignidad desde el primer momento en que quisieron las huestes uribistas perpetuar a Uribe, sin lambonear se fue abriendo su propio espacio y decidió recorrer el país para ir construyendo el mejor programa de Gobierno. Premiando también la misma dignidad con que le responde a Uribe que más que proteger los huevitos que dejó como gallina culeca, hay que cambiar el gallo de los falsos positivos, del Agro Ingreso Seguro, de las chuzadas y toda esa vaina que estamos cansados de repetir. Un tipo parado, pues.

Y a pesar de mis dudas sobre su conocida actitud clientelista, el anuncio de quiénes conformarían su Gobierno en un eventual triunfo, me apaciguó la perspicacia.

Claro, es muy probable que no gane, según las encuestas. Pero creo que dormiré tranquilo después de haber depositado el voto. Habré votado por quien me convenció que era el mejor. Ya en la segunda vuelta, sobraría decirlo, votaré por Mockus. Hay cosas muy obvias, como tener que decir que Juan Manuel Santos es el peor candidato. Hasta una sucia como yo lo sabe.

Feliz jornada de elecciones

http://www.facebook.com/jota.ochoa

12 may 2010

Expediente JJ: el medio es el mensaje


Mi indeseable Tocayo Tocayo Rendón ha causado tal conmoción en el país en las últimas semanas, debido a su vinculación a la campaña de Juan Manuel Santos, que pareciera que fuera más importante él que el mismo candidato. Acusan a JJ. de perverso –y sí que lo es-, pero subestiman también la malicia autónoma que le es propia al ex ministro Santos, quien ha demostrado que puede actuar deshonrosamente estando o no asesorado.

Lo de ellos, puede decirse, es un matrimonio complementario. Rendón es la punta de lanza perfecta para un hombre que sabe empuñarla. Y en unas elecciones que hasta hace muy poco parecían decentes, sin propuestas valiosas pero por lo menos hechas con altura, pues ya empezó esta dupla siniestra a desordenar la casa y a cometer sus diabluras.

Algunas, incluso, con una arrogancia absoluta, como esa de tratar a los ciudadanos como idiotas. Según ellos, nuestra ingenuidad no distingue entre Kini, Lalo y Carlos Donoso. Debo confesar, sin embargo, que la primera vez que escuché esa bufa imitación de Uribe invitando a votar por Santos, creí que era el ex ministro Andrés Felipe Arias quien había mejorado su número de arremedetas y ya le había sacado la voz a Uribe después de varios intentos.

Creo que hasta a los uribistas esa maniobra les debió parecer patética. Pero no, por el contrario, sale JJ. a decir que “hay que tener buen sentido del humor”, como si estuviéramos oyendo la Luciérnaga y no una campaña electoral para elegir al jefe de Estado. ¡Qué bajeza de por Dios!

Pero para eso está mi doble Tocayo: para utilizar cuanto método sea necesario –y legitimándolo de soslayo (como hacer que participe Uribe sin que en carne participe)- con tal de que Juan Manuel reciba un poco de la popularidad con que cuenta el mandatario.

En cambio, en los otros candidatos la participación del asesor casi ni se nota. Si Mockus tuviera un asesor, uno bueno, ante los medios de comunicación no patinaría de manera tan torpe y dejaría de responder preguntas sin importancia. Hasta estaría haciendo ejercicios de vocalización intentando hablar mordiendo un lapicero, para suprimir ese desesperante tartamudeo.

Lo cierto es que, al pedirle auxilio a Rendón, queda en evidencia que para Santos llegar a la Presidencia es un fin que justifica cualquier medio, incluso usando las mañas de su polémico Goebbels. Y con esos medios (parafraseando a McLuhan) resulta también muy claro el mensaje: en un gobierno de Juan Manuel Santos las garantías no son prioritarias cuando el objetivo es vencer al contrario. Toque como toque.


Jota Ochoa en Facebook

20 abr 2010

Ese caballo discapacitado


En esos términos calificó Uribe a quien –según su juicio- no podría encargarse de darle continuidad a su famosa Seguridad Democrática. Uno supone que se refiere a Mockus, obvio, convertido ahora en su enemigo político y reducido al término discriminante no sólo de “caballo”, sino de uno discapacitado, porque le tiemblan tantico los cascos y hace inestable el apero.

Así uno lee el comentario del mandatario, pero pues quién lo asegura. Es que ahora al Presidente le ha dado por hablar más raro y enredado que al propio Mockus, experto en lenguaje de enigmas. Genio de la metáfora y chalán renombrado, Uribe señala entre líneas que sólo su brioso caballo de ojitos arrugados, y marca de hierro en forma de U estampada en las ancas, puede hacerse a su legado guerrero.

¿Por qué lo hace?, se preguntan las vacas. Estupefactas murmuran que es una intrépida intervención en política. Pero eso es bulla, eso es nada, en esta finca jamás pasa nada más allá del rezongue y la pulla. Y el único capataz licenciado para ajustar las amarras a ese hocico incorrecto, locuaz y atrevido, se limita a pastarle el camino y de vez en vez a ordeñar sus contrarios como es menester de su Alejandro apellido.

Ay de mi bien y de cómo son las cosas en esta república ubérrima. Yo hasta creí que nuestro campeche de marras había enderezado su paso de potrillo fino, y no iba terminar su gobierno lanzando patadas a diestra, siniestra y a la verdolaga siniestra que muestra el fundillo.

Mal hará en continuar con su baba lasciva. Ese caballo al que tilda de “discapacitado”, va con la rienda suelta y todo me indica que va desbocado hacia arriba.

14 abr 2010

Huele a limpio, huele verde


“Huele a limpio. Como que oxigena”, empiezan a decir a todas horas, por todas partes y gentes distintas, incluso aquellas renuentes que jamás accedían a hablar conmigo de política porque sencillamente les parecía un tema vomitivo. Y es que en medio de nuestra rutina clientelista, plagada de tanta corruptela, cacicazgo y partidos ‘tradicionales’ (lo que debería ser considerado un mérito y no un adjetivo descalificador), pues la presencia de Mockus en la campaña por la presidencia resulta casi-casi como la de un pesticida en un enjambre de plagas, un desinfectante a base de girasol, un tarro de Clorox con empaque de Cresopinol.

Concuerdo con esas voces y me alegra encontrar ese ambiente inspirador. Pero no quiero tampoco sumarme al mesianismo virtual que sugiere que con Mockus lo conseguiremos todo, saneará todas las deudas, desarticulará las mafias y dará cobertura educativa para todos. Eso tampoco, aunque seguramente habrán avances en ese sentido.

Creo en cambio, eso sí, que con él empezaremos al fin una transformación con la que estamos en mora los colombianos: la cultura de la legalidad. Sé, por ejemplo, que es capaz de desmitificar aquel perjudicial tabú de que nuestra ‘malicia indígena’ es un atributo y no un peligroso detonante para cruzar la línea del delito. Sé también que, a muchos, les quitará de la cabeza que el “ser varón y ser machito” es el método para saldar discusiones. Sé que, además, no es un personalista ególatra sino que se sabe rodear de excelentes equipos de trabajo, lo que quiere decir que iríamos hacia un gobierno colectivo –de expertos- y no de meras cuotas burocráticas. Adiós a los Andrés Uriel, nunca más un Valencia Cossio y chao pescao a los Diego Palacio.

Por eso yo también digo que “huele a limpio y como que oxigena” y hasta da una luz de esperanza, cuando después de las elecciones parlamentarias creí que ya todo estaba perdido. La desinflada de Sergio Fajardo y su posterior renuncia (a su vanidad y a su candidatura) para al fin unirse a los verdes, reforzó el grupo de independientes para hoy verlos como una opción real de poder. Valiosa unión, sobra decirlo, pues el caudal de intención de voto aumentó, se sumaron esfuerzos y la imagen de partido “transparente” se solidificó, mientras las otras colectividades se van desmembrando por disputas y razones que ya de sobra conocemos.

En buena medida creo que por eso el papel de Fajardo no se puede reducir al de Vicepresidente (por lo menos no con las funciones distantes que tuvo Pachito), sino que debe tener una incidencia en las decisiones internas del país o incluso quedar a cargo de un ministerio de trascendencia. Sería justo que así fuera no porque él haya contribuido con votos (pues de esa maña justamente estamos hastiados: “tantos votos, tantos puestos”) sino porque su hoja de vida y méritos no ameritan desaprovecharlo. Gracias a él hoy la campaña no es de un candidato y su fórmula vicepresidencial, sino de dos candidatos de talla mayor.

Ahora hay que empezar a concentrar los esfuerzos en realizar planes ejecutables, entendibles y aterrizados, que resuelvan temas urgentes a los que hay que meterles el diente: desempleo, seguridad urbana, pobreza, infraestructura, etc. Yo doy por descontado la lucha de Mockus contra la corrupción -pues le es inherente, así como de Uribe se esperaba su contundencia contra las Farc-, luego superadas las obviedades quiero demandarle también por el resto, aquellos puntos donde no ha habido un suficiente despliegue de información.

Mientras parece no haber alcanzado todavía su techo de popularidad en las encuestas, y además no ha tenido que desangrarse en hacer campaña -pues en gran parte la están haciendo los mismos ciudadanos que hemos decidido apoyarlo-, mejor concentrar sus energías en traducirnos sus propuestas en un lenguaje sencillo y contundente, para que nos termine de convencer del todo, y a todos. Para un pastuso que no haya vivido en la capital durante su periodo como alcalde, su manera de hacer política puede resultar ambigua o incoherente. Nosotros que vimos la transformación de Bogotá sabemos y confiamos en sus efectos, pero no se puede suponer lo mismo del resto de colombianos. Propuestas claras y llanas, maestro, como decía un amigo: “con el lenguaje del pueblo”.

Por las demás campañas muy poco tendrá que preocuparse, profesor Mockus. Entre ellas mismas se hacen haraquiri y la guerra sucia contra usted, como intentaron hacerlo destapando su incipiente Parkinson, se traduce, por el contrario, en un solidario y merecido respaldo. No se sorprenda si sugieren que usted consume hierba (por aquello de la onda verde), que será el candidato de Chavez (a quien no le caería mal un poquito de agua en cara marica) o le exigen una prueba de Elisa (por aquello de pelar el trasero, por aquello de la zanahoria fálica).

El ataque es síntoma de que empieza a oler limpio, que empieza a oler a bueno.

30 mar 2010

Bitácora del conflicto


Imperdonable. Con qué otra palabra se califica el calvario que tuvo que pasar Pablo Emilio Moncayo en la selva del enemigo. Doce interminables años, doce. Pregúntese cuántas cosas habrá hecho usted durante ese tiempo: ¿una carrera profesional, un viaje en familia, doce primaveras, el nacimiento de su hijo, el entierro del abuelo, el bautizo del sobrino?

Aberrante. Para Alfonso Cano estas liberaciones deben ser motivo de fiesta, brindis entre miserables pares creyendo que la gente toma su gesto -todavía más miserable- como una proeza compasiva y altruista. Y no, no es admirable viejo hijuemadre… negociar con seres humanos, soltarlos con gotero y mantener en vilo a los familiares no es respetable desde ningún punto de vista.

Demoledor. He visto a los padres de José Libio Martínez -ahora el secuestrado más antiguo- golpear puertas en el Gobierno, en organizaciones no gubernamentales, uniéndose a cuanta marcha se produzca en contra del secuestro e implorándole a los guerrilleros que liberen a su hijo, para que los vea morir de viejos -¡de por Dios!- y pueda abrazar finalmente a su hijo Johan Martínez, a quien todavía no conoce porque fue plagiado cuando su mujer apenas estaba en embarazo.

Arrogante. El presidente Uribe sale con su sonsonete inocuo sobre la posibilidad de un acuerdo humanitario bajo ciertas condiciones, cuando ya tiene un pie afuera de la presidencia y no puede –y ni en el fondo quiere- concretar para que salga la veintena de canjeables que todavía permanecen retenidos. “Ahí les dejo ese trompo”, sugieren sus acciones, enchicharronando a todos los candidatos que se prestan al jueguito.

Suspicaz. El silencio del soldado Calvo es locuaz y sugestivo. ¿Con qué mensaje lo mandaron las Farc y el Ejército evita a toda costa transmitirlo? ¿Acaso hablar pone a sus compañeros de secuestro en peligro? ¿O simplemente hace uso del derecho personal de cerrar ahora el pico para luego convertir la historia en libro? Como sea, soldado Calvo, ahora es libre y bienvenido.

Interesante. Por decir lo menos, la manera como ha empezado a jugar un papel fundamental la tecnología en todo este conflicto. A través de Facebook se convoca al pueblo a rechazar masivamente las Farc; y a través de Twitter (la red social, no el pajarito) se hace una suerte de minuto a minuto de los operativos de liberación, como compensación para que los medios no queden totalmente excluidos. Mañana compra de granadas y morteros por MercadoLibre, la otra semana chat con Rodrigo Granda y con Grannobles, y la siguiente videoconferencia online con Iván Márquez originando desde el estado Apure.

Interminable. Seguir hablando de estos temas, cuando el secuestro debería quedar totalmente abolido.

Sargento Moncayo, tiene un padre cuya grandeza pone en ridículo cualquier hazaña parecida. Siéntase orgulloso, sus pasos dejaron una honorable huella en el camino.

Senadora Piedad Córdoba, por su gestión nuevamente Gracias, así muchos la califiquen de vulgar oportunismo. Yo lo dudo.

Comisionado Frank Pearl, hizo un trabajo profesional y discreto. Igualitico a los tiempos de Luis Carlos Restrepo. Entiéndase el deliberado sarcasmo.

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Paraguas: Hierba mala nunca muere. Pregúntenle a ese santo que es Victor Carranza, cuyas víctimas están sepultadas bajo su imperio de oro verde.

www.jotaochoa.blogstpot.com

24 mar 2010

Voto por teatro


Pasada la frustración de los comicios parlamentarios, la esperanza de elegir un Congreso decente resignada, la ridiculez, los escándalos electoreros, la vergüenza, la chequera ganadora sobre las conciencias, el hastío, la demagogia y el desorden y definido el rumbo (o como quieran llamar ese garabato) de para dónde va el país en los próximos cuatro años -u ocho-, mejor tomarse un tiempo para no pensar en el bienestar general. Que se jodan todos, se condenen, se inclinen garosos, gasten lo que recibieron por el voto, se pudran en sus mieles, al menos de momento, mientras uno puede al fin concentrarse exclusivamente en el placentero goce del embudo personal, pues pensar en lo demás –en los demás-, pues ya pa’ qué.

Y en esas ando, volviendo al yoga, imponiéndome mi propia ley seca, comprando cigarrillos al detal para reducir el consumo, digiriendo más novelas que prensa, y recorriendo la ciudad de Bogotá con sus múltiples planes de entretenimiento cultural que, gracias a la inmensidad de Fanny Mickey, cada dos años por estos días se convierte en una cita infaltable. El Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá.

Así uno sólo alcance a ir a dos eventos como mucho, es suficiente para refrescar el espíritu y contagiarse de esa magia que sólo el buen teatro logra transmitirle al intelecto. Una zambullida catártica, una liberación salvaje y sin medida, un par de horas bien sentadas, mejor dicho… un solle parceeero.

Por dos semanas tenemos el privilegio de asistir a obras vanguardistas, clásicos intocables, actos circenses llenos de acrobacia estética y emocional, cuenteros callejeros, improvisadores, comediantes, mimos tolerables y conciertos de la talla de Buika y Franz Ferdinand. No soy crítico de teatro (a duras penas fui reseñista) como para hacer recomendaciones sobre piezas imperdibles, y la obra que hasta el momento más me ha impactado (Guerra, de Pippo Delbono) -¡magistral!- ya no vuelve a presentarse. Pero digo lo que pienso: vayan a ver obras internacionales, de esas que no se ven por estos lares sino gracias al Festival. Ninguno de los grupos que vienen son de poca monta. Eso es seguro.

Durante todo el año la cartelera de teatro nacional está llena de nuestro pléyade de humoristas criollos salidos de Sábados Felices casi todos: si no son los Trovadores de Cuyes, son Alerta y Don Jediondo, o Alerta y Lady Noriega, o Alerta solo, o Jeringa y Don Jediondo, o Amparo Grisales, o Peter Albeiro y Andrés López, o Carlos Donoso, o Grisales haciendo el oso, o el Guachimán junto a Chester y Hassán.

Si a esas cosas anteriores les metemos 30 mil pesos, muy despistado el que no aproveche a metérselos a obras que en Europa no bajan de 30 euros y difícilmente se conseguirán en DVD pirata a la salida del teatro.

Son quince días –apenas- de las mejores tablas. Entonces volveremos a hablar de la política y los insípidos debates, al calor de unas copas bohemias y un cenicero taqueado de cigarrillos y de inciensos tibetanos.

9 mar 2010

No sea caca, vote limpio


“El sufragio universal no pretende que los intereses de la mayoría triunfen, sino que la mayoría lo crea”, Nicolás Gómez Dávila


Demostrado como está -de manera precaria, pero demostrado al fin y al cabo- que aún prevalecen nuestras instituciones gracias al último fallo de la Corte Constitucional, tenemos en nuestras manos la responsabilidad de demostrar en las próximas elecciones que podemos tener una institución aún más sólida, más madura y más elocuente, aunque resulte tan abstracta: la real democracia, es decir, la que se manifiesta con altura en las urnas.

Me refiero por supuesto al sufragio inteligente. Votar por convicción y no por marrullería. Ya quisiera uno que ocurriera como en ese hermoso relato de Saramago que es “Ensayo sobre la Lucidez” donde, sin cálculo tramposo, sin interés económico ni intentona subversiva, los ciudadanos en su mayoría deciden votar en blanco. Digna papeleta. Y, además de hacerlo, demuestran posteriormente que aún sin gobierno saben gobernarse. La utopía saramaguiana no es nuestro caso, porque estamos lejos, lejísimos.

No obstante, aterrizar en otro escenario -también digno- es completamente probable: mostrar madurez de voto, esto es: no dejarnos persuadir por el habitual TLC (Tamal, Lechona y Cerveza), ni por tejas, ni cemento, ni subsidio prometido, ni porque es un caribonito y porque lindo suena ese cuentico que se echa así después resulte cuento chino, o porque es el depositario de un imaginario guiño o porque grita fuerte, porque es torombolo o lo tratan con diminutivo.

Y aclaro: pocas veces me ha gustado expresarme con un falso moralismo y una ética con la que en realidad estoy en deuda permanente. Pero a veces, quizás sólo para dejarla como constancia en una escueta hoja de vida pública virtual, intento que una, al menos una de estas aventuradas notas, resulte (siquiera parezca) constructiva.

La dignidad del voto la consagro como un acto de decencia consigo mismo. Y Las veces que lo he hecho -esas pocas- nunca he salido del colegio electoral con remordimientos; puesta la X en el tarjetón puesta la consciencia, en una apuesta ideológica que, si bien secreta, habla del tipo de país que uno quiere, el que uno proyecta y se imagina.

No concuerdo, por ejemplo, con aquellos que votan por la maquinaria, por mera lealtad de partido o para disminuirle opciones a otro candidato como forma de castigo. Votar es firmar un contrato con la democracia y firmar también es votar en blanco. La abstención, sólo cuando es estratégica para impedir que se pase el umbral electoral, me parece una muy válida opción. De lo contrario es pereza, guayabo, hacerse el huevón o simple indiferencia ante esa verdad de a puño de que “la política no es todo, pero está en todo”. Tristemente.

Así pues, como muchos otros opinadores extiendo la invitación a votar el domingo 14 de marzo por las parlamentarias y alguna de las dos consultas internas. Y en ese sentido votar por un representante a la Cámara que sepamos trabaja por la ciudad y la conoce (no quien moja mucha prensa es eficiente), un senador que haya demostrado pulcritud y diligencia en temas nacionales y que no esté ocupando su curul (o la vaya a ocupar) porque se la endosó un para-político o porque salió en telenovelas como potra, como detective o como mamá de descarriados peladitos.

Ojalá y demos ejemplo. Elijamos un Congreso respetable.


Comparto un espectro de candidatos, de puro sapo:

Cámara de Representantes por Bogotá: Simón Gaviria (Liberal), Germán Varón (CR), Miguel Gómez Martínez* (La U), Navas Talero (PDA), lista del Partido Verde, lista del Partido de Sergio Fajardo (ASI).
Senado: John Sudarsky (Verde), Juan Lozano (La U), Jorge E. Robledo (PDA), Juan Carlos Flórez, Mapi Velasco (Compromiso Ciudadano), Felipe Zuleta* (Liberal)
Consulta Interna: Antanas Mockus (Verde)
Parlamento Andino: Voto en Blanco, eso es un adorno muy costoso.

*Sin real ejecutoria política, pero decentes.

2 mar 2010

La dictadura de los cacos


Malquiero a Samuel Moreno. Me parece torpe, burocrático, medio apelotardado, lelo y definitivamente incapaz para manejar una ciudad de las dimensiones de Bogotá. En fin, un huesazo de alcalde. Pero ante las recientes presiones de estos cacos (no merecen otro nombre) del transporte capitalino, me adhiero a su posición de no cederles un céntimo. Lo rodeo y lo acompaño.

Bogotá ha sido siempre víctima de ese gremio de gulas, que quiere el monopolio del servicio de transporte público y que, además, se niega a plegarse a un ordenamiento sensato que los ponga en cintura y le permita a los bogotanos mejorar la precaria movilidad. Y cuando se va a aplicar una medida, acuden a la estrategia de siempre: paralizar la ciudad.

La implementación del Sistema Integrado de Transporte Público (SITPC) es una prioridad para la ciudad, no sólo porque tiene una altísima practicidad para los usuarios (quienes podrán tomar varios medios de transporte –Buses, TransMilenio y posteriormente Tren de Cercanías y Metro-, con un único tiquete), sino también porque le quita a los gremios transportadores la posibilidad de continuar con su famosa ‘guerra del centavo’, gracias al sistema integrado de recaudo que se implementaría para que los conductores dejen de recibir dinero en especie.

Pese a esas ventajas, los propietarios del transporte colectivo no quieren perder tajada. Presionan de manera arbitraria y atentan contra los ciudadanos: retiran sus vehículos de las calles, impiden trabajar a sus propios conductores, promueven acciones vandálicas para que quienes presten el servicio sean atacados, apedrean TransMilenio, ponen a marchar a los ciudadanos largas distancias, impiden las clases en los colegios y universidades, joden el comercio, ponen a joder a los jefes (que tienen carro) a sus empleados por retardos y bueno… nos joden en serio.

Luego así como se le aplaudía a Uribe cuando actuaba muy machito, lo hay que hacer también con Samuelito, por más impopular que sea nuestro alcalde.

Más que la inseguridad, el desaseo y la falta de cultura ciudadana, el mayor problema de la capital es la movilidad. Para la mayoría de trayectos hay que disponer más de una hora: sea por la saturación de vehículos, por el exceso de buses compitiéndose la misma ruta, por las interrumpidas obras (que por el IDU, que por incompetencia de los Nule, que por Samuel, etcétera, etcétera) o porque las vías están en pésimo estado. Una medida, que permita disminuir este caos, merece nuestro apoyo. Así toque aguantarnos las incomodidades en que nos ponen los cacos por un buen rato.

26 feb 2010

Adiós Reelección


“¡Ya cayó, ya cayó! … Adiós carnaval, Adiós general”, cantaban los chilenos cuando acabó la dictadura de Pinochet.

Acá no lo estábamos, pero para allá íbamos. Por eso felicito a la Corte Constitucional y especialmente al magistrado Humberto Sierra Porto quien se encargó de reunir los argumentos para tumbar ese proyecto de re-reelección, el cual permitiría casi perpetuar al presidente Uribe en el poder (o en el Gobierno, porque Poder tendrá durante largo tiempo). Mostraron no ser una institución de bolsillo. Felicitaciones.

Y al presidente Álvaro Uribe también felicitaciones, reconociéndole unas cuantas cosas muy buenas que hizo. Otras sí definitivamente lamentables y escandalosas. Paradójico: Señor Presidente, por sus escándalos también gracias… ¿Ahora contra quién carajos escribo?

Ni me apuro. Ya llegará otro sinvergüenza.

23 feb 2010

Señores, nació varón


Estará aplaudiendo todo el mundo en Colombia (y muchos otros en todo el mundo) porque el presidente Uribe haya puesto en su raya a su homólogo venezolano Hugo Chávez durante la cumbre en Cancún (México).

Y yo, tan renuente a aceptar ese comportamiento de chalán peleón que caracteriza a Uribe, muy allá en el fondo de mi alma traviesa, caprichosa y clandestina: he sentido un fresquito. Una sensación interna sana, lo más rica. Comparable acaso a aquella emoción que sentimos cuando nuestro morboso instinto (que evidentemente irracional) se alegra de que le casquen a un violador o cuando una turba le da una muenda a un costeño que coge a trompadas a su mujer. Es el grito de: ¡tome su merecido!

Pero como acá lo más perjudicial es seguir confirmando la tesis de que ya no somos ciudadanos, compatriotas y electores; sino súbditos o hinchas, pues creo que tampoco es momento de hacerle ¡urras! a Uribe. Una diplomacia de un país no puede estar manejada por bravatas de temperamentales y descalificaciones de bocones.

Claro, muy ‘paraito’ Uribe, muy verriondo: “que quiubo pues veneco, que yo no te temo; que vení pa’quí que yo sí te enderezo”, “que sea varón y quédese aquí”… y Chávez que “conmigo no se meta, que cuidaaaooo, que mejor usted se vaya pa’l carajooo”. Estos reencauchados, de la vida real, iban a terminar –según rumores- dándose trompadas afuera del salón como si estuvieran en una fonda paisa y no en una cumbre de honorables presidentes. Al comienzo fue el fresquito, ya después me entró la pena y la vergüenza.

Porque un presidente de altura no se pone a proponerle a otro que se vayan pa’ afuerita a arreglar las cosas como machos. Por más que sepamos que así nació y que este es su estilo (como cuando le metió un puñetazo a su ahora ministro Valencia Cossio, o cuando amenazó a la ‘Mechuda’ con darle “en la cara, marica”), eso no es un comportamiento respetable. Al contrario, totalmente censurable. No imagino a Obama dándose en la jeta con Ahmadinejad, ni a Sarkosy dándole coscorrones a Mugabe, ni a Cristina Fernández dándose de mechonazos con la Reina Isabel, ni a Berlusconi (bueno, de este sí se espera cualquier cosa), pero tampoco a Lula sugiriendo que Evo Morales es mujer (aunque mucho se parece) pidiéndole que ¡sea varón!. En la diplomacia se cortan relaciones, se buscan mediaciones o en último recurso: se tiran bombas. No hay de otra.


Resta, como siempre, esperar que la mediación de los Países Amigos (más parecen hermanos mayores) pueda calmar los humos de estos dos chinos chiquitos, aburridos y peleones. Aunque la responsabilidad no está allá, sino más pa’ acá. Es tiempo que los venezolanos se solidaricen con la historia y le digan al coronel Chávez “oye chamo, ya vete pa’l carajo” y que en Colombia le digamos de una vez por todas a Uribe “también sea varón, ya váyase”.

17 feb 2010

No, no está en campaña


Juicioso, como nunca antes, el presidente Uribe se doblega y, al fin, hace caso. Le pide el Procurador Alejandro Ordoñez –o le aconseja, sin obligatoriedad- que por favor, plis, que no sea mala leche, que se atenga a las mínimas normas de la Ley de Garantías (que ya violó y seguirá violando en caso de que se presente como candidato) y deje de transmitir los Consejos Comunitarios. Y Uribe, dócil, obediente, acepta.

Paradójico que le haga caso a quien ha oficiado, desde su posesión como Procurador, como su más fiel vasallo. En fin. En principio la medida de cancelar las transmisiones de ese reality de regalos populistas en que se convirtieron los Consejos me parecía una dicha, pero fue peor la cura que la enfermedad. Ahora el Presidente, a falta de su aburrido programa semanal en el canal institucional, moja medios diariamente hasta la saciedad.

Durante sus 8 años de Gobierno, Uribe se convirtió para los medios de comunicación prácticamente en una celebridad de esas que no concede entrevistas a pedido de los periodistas, sino a voluntad personal, cuando se le viniera en gana, César Mauricio Velásquez (su Secretario de prensa) devolviera un favor a alguna emisora o a algún canal, o cuando necesitara el mandatario poner a rodar un tema en la opinión pública (generalmente para tapar otro más espinoso). Una Greta Garbo: hermética, diva.

Pero ahora, desde las 6 de la mañana, empieza a conceder cuanta solicitud de entrevista tenía atrasada. Le habla a sus ciudadanos (¡voticos, voticos!) desde Radio Panzenú, Radio Sucesos, Radio Santafé hasta ‘Radio Paila’ (si existiera esa vaina). Se debate en Hora 20, contesta en El Radar, se toma un tinto con Clara Elvira Ospina en RCN (imagino estará peleando con la pequeña Vicky) y me cuenta una fuente –de absoluta credibilidad, ¡sweet!- que se sentará en el banquillo del odontólogo Marlon Becerra para anunciarle (anunciarnos) cuáles son sus Soles y sus Vientos (“como esa fuerza que te impulsa, Presidente”, le explicaría Becerra con ese hablado de marihuanero que le caracteriza).

Uribe va a los foros universitarios, pone medallas de honor en graduaciones de Boy Scouts, se toma la foto recibiendo la cruz de ceniza y abre los noticieros anunciando desde Pereira más de 200.000 millones de pesos para agro y vivienda. Así toda la semana se la pasa mojando prensa. Lo más de abierto el sitico.

Por eso no sorprende tanto que, ahora, con esos retazos de decretos emitidos por la Emergencia Social, Uribe se ponga el micrófono de diadema que usan las secretarias para contestar desde un Call Center las inquietudes sobre la arbitraria medida.

Muy pendejo el que piense que el presidente Álvaro Uribe se encuentra en campaña.

7 nov 2009

La Corte digna



En medio de las repercusiones evidentes que trae mantener un fiscal interino, lo que han venido llamando metafórica e incomprensiblemente el “choque de trenes” entre la Corte Suprema de Justicia y el presidente Uribe, trae un aire alentador.

Muestra, en medio de la lambonería institucional que caracteriza estos últimos tiempos, que un organismo tiene independencia y no doblega sus posiciones sólo porque así lo quiera el popularísimo Presidente.

La actitud de la Corte no sólo la dignifica, sino que estimula que Uribe sea transparente con él mismo, sin mascarilla, es decir: pendenciero, salido de casillas, descalificador y con ese discurso autocrático que desnuda su enorme parecido con el peruanito Fujimori (ganas de eliminar la Corte, dizque porque antidemocráticas y politiqueras y cocteleras y todo lo demás).

El hecho de que la Corte haya considerado inviables –porque lo son- a los candidatos a Fiscal General, manifiesta que no quieren elegir un funcionario de poca monta, sin méritos y carente del bagaje (como que sea penalista) necesario para tan importante cargo, aunque constitucionalmente no sea un requisito. Y mucho menos accederá a elegir un funcionario de bolsillo de Uribe habiendo temas tan importantes en juego y una intención del Jefe de ser otra vez reelegido.

Así, paraditos en la raya –y por muy impopulares que resulten- los magistrados de la Corte están asegurándole al país que por lo menos un funcionario (el Fiscal General de la Nación, ¡qué tal la bobadita!) sea idóneo y por lo menos un poquitico más independiente del Gobierno que esos que han postulado para la terna.

Razones tuvieron la Sala Plena para considerar que Juan Ángel Palacio no tenía la estatura ética para aspirar al cargo (las filtraciones de sus favores tinterillos desmoronaron su credibilidad), de Virginia Uribe se sabe que está ahí en la terna sólo para cumplir los requisitos de Ley que obligan a incluir a una mujer. Y los otros: Camilo Ospina y Marco Antonio Velilla, dejan mucho qué desear respecto a su independencia.

Ahora, lo que sí debería hacer la Corte es salir del chicharrón de la votación para demostrar que la terna sigue siendo inviable así le hayan cambiado a uno de los candidatos. Los nueve magistrados, sin llegar a una votación mayoritaria, dejarán en claro que el problema no es elegir entre el menos malo, sino que ninguno está realmente convencido que alguno merezca ser elegido. Así las cosas que el Presidente se enchiche, si quiere, pero necesitamos un Fiscal digno, como digna tenemos una Corte Suprema de Justicia, así Uribe en cada Consejo Comunitario la descalifique.

19 may 2009

CIRCO-LOMBIA



No se entiende muy bien por qué la gente se aburre de Colombia si es un paraíso delicioso, se come bueno y, además, tiene el circo más divertido que haya puesto carpa en el mundo. Un circo con personajes de naturales talentos histriónicos, payasos de las mejores universidades, profesionales en el equilibrio de la cuerda floja, cachorros sincronizados (que hasta hablan como su amo) y magos que de la nada logran estupendas apariciones.

Hoy, por ejemplo, unos magos van a realizar un acto espléndido que vi hace 5 años, pero que pago silla para volver a repetirlo. Como ya me sé el final prefiero advertir a los espectadores: puede que el show se alargue hasta la madrugada. Pero llegará a buen término, eso se los juro. En el Capitolio se dará lugar el esplendoroso espectáculo de ver cómo aparecen más uribistas de los que había, prebendas hipnóticas harán que unos participantes cambien su voto, algunos se convertirán en sapos, otros en camaleones y aparecerán víboras serpenteando desesperadas por el auditorio. Pero de allí -así de estupendo es el arte del birlibirloque- surgirá un nuevo horizonte para nuestra democracia: se habrá aprobado un referendo para inmortalizar a nuestro presidente. ¡Qué dicha!

La semana pasada, no pregunten cómo, los medios de comunicación le creyeron a RCN. ¡A RCN! Yo creí que eso jamás sucedería. Pero sucedió por una razón aún más sorprendente: El noticiero del canal se había ido lanza en ristre contra miembros del Gobierno al que tanto consintió y mimó durante años. RCN denunciando escándalos era un acto jamás visto. Y aunque todo iba muy bien algo sucedió, erró en un movimiento y entonces tuvo que salir diciendo que no dijo lo que dijo y que lo que dijo fue porque alguien se lo dijo. Como en la magia: era o parecía que era, pero en realidad no era. Adiós a otra embajada en Argentina.

Pero hay más de nuestro orgulloso circo…

Ayer me deleité con lo más cómico que he escuchado en épocas. Dos comediantes sostenían una discusión aireada en una comunicación telefónica: una era Vicky Dávila y el otro era José Obdulio Gaviria (JOG). ¡Baldados de agua iban y venían! Yo no sabía si me alegraba más escuchar a Vicky ridiculizada ante la verborrea punzante y cundida de ese vocabulario rebuscado que sólo JOG y Cleóbulo Sabogal entienden, o a JOG tendido contra las cuerdas (accidentalmente porque contestó el teléfono creyendo que la llamada era de otro medio) y regañado por la pequeña Vicky que se crispó y ya no pudo conducir la entrevista, sino defender su fuero de periodista y su dignidad de mujer. ¡Y qué mujer!, porque bien bella sí está la pequeña Vicky. Fue para morirse de risa: JOG defendiendo su honra (como si le quedara alguna todavía). Click aquí y juáguense de la risa.

Ese espectáculo sólo fue comparable con la discusión en el Congreso la semana pasada en el que se tiraban de los pelos senadores y ministros para atacar y defender los negocios de dos niños (¡tan grande yo, pues!), porque en los circos hay lugar para todo, cabe todo, menos cosas serias y productivas. Un circo no se va dar el lujo de aburrir al público con la ley de Víctimas o debatiendo seriamente si la Constitución debe ser o no el cuaderno de apuntes del presidente Uribe que modifica a antojo y capricho. O si hay que permitir la liberación de los secuestrados, como si un circo fuera llamativo sin exóticos animales cautivos.

Y la gente dice hastiarse del país: critica que hayan muchas muertes (por causas naturales, virales, violentas y extrajudiciales), se hierven solitos en los trancones a causa de la movilidad en vez de relajarse oyendo un noticiero radial (como yo, desde hoy adicto a La Fm) y abandonan el país con el cuento de que no hay plata. Esas son cosas superficiales, hombre. Olvidan la importancia del factor “risa”. Si perdemos nuestra idiosincrasia tan humana, tan divertida, no habrá cómo diferenciarnos de los bolivianos o de los venezolanos, igual o más jodidos, pero con semblantes aburridos.

Felizmente habrá función para rato. Por lo menos hasta noviembre tendremos el gusto de ver el acto circense de más tensión, el que más nos pone los pelos de punta: aspirantes de trusa uribista montados en un monociclo sobre una cuerda colgante, unos con otros atropellándose, avanzando y reculando, hasta que la soga esté lo suficientemente firme como para lograr llegar al otro lado con vida. Si antes el dueño del circo no les ha pasado por encima.

¡Vamos, alégrense carajo! Ni el difunto Bebé, ni los de Pequín ni los Gasca hubieran hecho un circo más animado en esta patria bonita. ¡Que viva el circo! ¡Paaam-pam-para-ra-raaa Ram-pam-paraaa Rampam-para Rampam-para Raaaammm!

24 abr 2009

PROFESOR MONCAYO: NO NOS FALLE


CARTA ABIERTA

Profesor Gustavo Moncayo:

Desde hace buen tiempo le vengo siguiendo los pasos. En una oportunidad, incluso, lo hice de manera literal: bajo un sol de 35 grados por una carretera que desembocaba en Melgar y con dos cámaras a bordo que definieron la experiencia más que nada como una tortura periodística. Pero sobre todas las cosas también interesante y enriquecedora.

Me permitió conocer a un hombre cuyo carisma no requiere mayores esfuerzos para encantar la gente y despertar la inspiración de muchos padres. Porque la suya, déjeme decirle, es una valerosa muestra de coraje y persistencia que manifiesta los sentimientos más honestos hacia un hijo, al que las circunstancias de un conflicto tortuoso, inoperante y desmedido le quitaron. De eso hace ya once años.

Pero se abrió una puerta y una pequeña luz anuncia que pronto podrá darse ese codiciado momento, en que usted lo rompa con un abrazo y con un sarcasmo divertido le pregunte por qué se fue por tanto tiempo. Me hago lágrimas de sólo imaginarme ese episodio que está por concretarse y que celebraremos absolutamente todos. Porque su labor ha despertado, créame, las más profundas muestras de solidaridad y aprecio.

Cuando su paso iba firmando una a una las muchas carreteras que se cumplieron en su recorrido, vi masivas muestras de ánimo y cariño; multitudes de gente que lo recibían en cada uno de los pueblos y lo conminaban sutilmente a seguir en una labor que, viéndola bien, no la era tanta. Lo suyo no era una cuestión de trabajo u oficio, ni siquiera de vocación especial, sino de tripas y de entrañas.

Pero vi también cómo ese respaldo unísono (obviando barbaridades varias que ni siquiera vale la pena hacerles eco, como aquella de que usted le hacía una campaña a la guerrilla, besándole el látigo a su propio verdugo, como llegaron a acusarlo algunos), iba despertando en usted una responsabilidad mayor de abogar ya no sólo por su hijo Pablo Emilio, sino por el pleno de todos los secuestrados.

De allí que tomé la decisión de escribirle esta carta, con la inocente y desinteresada atribución que me corresponde como colombiano y admirador suyo. Profesor Moncayo: no nos falle, de por Dios, no nos dé la espalda. No puede suceder con usted lo que a muchos familiares, víctimas del brutal infierno que significa soportar un secuestro, les sucede siempre. Ha pasado con ellos que, cuando recuperan a su pariente, claudica su lucha por el resto de compañeros que quedaron encadenados en la espesura de una selva implacable, indiferente. Usted no, por favor.

Motivos para creer más en usted que en esos otros que han venido consecutivamente deteriorando mi esperanza en ellos, es su origen sencillo y su vocación pedagógica como profesor de Sociales en una escuela en Sandoná, Nariño. Mucho le aposté a Yolanda Pulecio y a todos aquellos que han recuperado finalmente su libertad: Íngrid, Luis Eladio, Allan Jara, Clara Rojas, Gloria Polanco, etc. Y tengo que reconocer que me desmedí en el monto y resulté perdiendo. De ellos no hemos recibido lo que esperábamos todos los colombianos, especialmente esos que están viviendo el secuestro.

Comprensible que un recién liberado quiera tomarse su tiempo para recuperar el tiempo perdido, pero es también el mismo tiempo que otra familia y otro secuestrado están perdiendo: aplazando la dicha del abrazo y contando interminables noches que, parafraseando a Aurelio Arturo, una tras otra son su vida, pero también su infinito calvario.

En sus manos, o en sus pies mejor dicho, está que el tema de liberar a todos los secuestrados tome el carácter de urgente y se haga el ruido necesario para despoblar la selva de personas inocentes. Que nos entreguen los nuestros y que se queden los guerrilleros si ellos quieren. Pero el secuestro tiene que acabarse. Seguir con esta práctica es muestra de un falso altruismo precario y barato.

Tome nota, pues, que como yo habrán otros que depositan en usted, ‘Caminante’, una pequeña cuota de esperanza. Sus viejos tenis, con los que embate siempre la indiferencia y el camino, tienen ya un merecido espacio en la memoria de nuestra dolorosa historia. Pero sería mejor si, continuando con su fuerza y su humanismo, podemos empezar a declararlos monumento.

Mi admiración toda a usted y a su familia. Y bienvenido sea el valiente Pablo Emilio.

Cordialmente,

Jota Ochoa Gaviria

31 mar 2009

EL ÁBACO DE LAS FARC




Desde que tengo memoria -ya he dicho acá que de por si es bien poca- he tenido que contar con los dedos: me cuesta hacer operaciones con más de dos dígitos y me he convertido en un dependiente de la calculadora –cuando no es que sumo con palitos-, me tumban con las vueltas del desayuno, tardo horas sacando porcentajes y vivo arruinado porque para mí el ahorro no es guardar la plata para el futuro, sino gastarla toda pero de a poquitos. En definitiva: no entiendo el mundo de los números. Pero me molesta que la gente abuse de esta incompetencia operacional para meterle a uno los dedos a la boca.

Dicen las Farc en su última carta a Colombian@s por la Paz que les da mucha pena, pero que ellos no tienen tantos secuestrados como las instituciones afirman. Que se les cae la cara de la vergüenza pero que ellos no van a aceptar la cifra de secuestrados económicos que el “difamador” Gobierno dice que tienen. Que es pura mala leche del Ejecutivo para aguarles su campaña humanitaria.

Según el DANE de las Farc, han “consultado con todas sus estructuras político-militares desplegadas en el territorio nacional (base de datos desarticulada y mentirosa) y pueden informar, que a la fecha, bajo responsabilidad de las FARC-EP, solo existen 9 retenidos por concepto de la ley 002”. Dejando de lado la ya reprochable manera de calificar a los secuestrados como “retenidos” o “prisioneros de guerra”, lo que afirman es un embuste barato.

El secuestro extorsivo ha sido la segunda fuente de financiación de la guerrilla, después del narcotráfico. Si tomamos las cifras del Gobierno del 2003 (sólo para hacer un supuesto) las Farc recibían de esta práctica aberrante unos 37 millones de dólares al año. Siendo muy optimistas, vamos a suponer que a la fecha (con los refuerzos de seguridad de los últimos años) esos recursos se han reducido a la mitad. Si han mantenido estas cifras tan escasas de secuestrados por extorsión, pretenden estos barbados guerrilleros hoy que les creamos que a cada una de estas 9 personas les cobran en promedio 5.000 millones de pesos a cada una. ¿Su segunda principal gasolina para carburar su guerra son 9 ‘pobres’ millonarios? Lo dije, soy pésimo en las matemáticas, pero el sentido común -no siempre- es el peor de mis sentidos. Les creo el 2 por ciento (que no sé cuánto será).

Según datos de la Fundación País Libre hay reportados 472 secuestrados por las Farc, por razones económicas. Asistido por la calculadora, frente a las cifras de País Libre, en este comunicado emitido desde las montañas de Colombia, la guerrilla sólo reconoce la responsabilidad en el 1,9 por ciento (quedo estupefacto: la credibilidad que me representan no estaba tan lejos). ¿Dónde están las otros 463 personas que –no me cabe duda- tienen privadas de su libertad? ¿Es que acaso los otros que no están por Ley 002 y se les cobra una ‘vacuna’ menor, no son considerados secuestrados? ¿Hacen distinciones, como el DANE, entre desempleados y ocupados? Están metiendo cuento chino.

Como lo han metido no sé cuántas veces afirmando que son defensores de los derechos humanos y que el único menor de edad que tenían en sus campamentos era un tal ‘Emmanuel’, quien justamente resultó que era el único que no tenían. No hace falta el registro de Human Rights Watch que señala que en promedio el 25 por ciento de sus miembros guerrilleros son menores de 18. Basta con el testimonio de los mismos secuestrados liberados quienes reiteran que las filas de las Farc están abonadas, en su mayoría, con jovencitos de entre 15 y 17 años –cuando no son de menos-.

En medio del conflicto lo único que han hecho guerrilla y Gobierno es plagiarse mañas. Acá (en la legalidad), el DANE vive maquillando la cifra de desempleo y la ubican siempre por debajo del 15 por ciento, cuando la realidad nos dice todo lo contrario. Resta esperar que –ahora que sí nos ha golpeado la crisis e inevitablemente las empresas se verán obligadas a despedir buena parte de sus empleados- no nos vayan a salir, otra vez, con esa cifra artificiosa y desproporcionada. Porque si yo soy bruto con los números, los del DANE son peores. Para no hablar de Uribe, para quien 1 no es 1, sino que puede ser 2. Y si se puede: 3.

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Paraguas 1: Si las economías del mundo van tan mal, lo primero que cualquier parroquiano podía prever era: una reducción en la publicitadísima “inversión extranjera”, disminución en las remesas que llegan a Colombia y una baja ostensible en las exportaciones dada la comprensible tendencia proteccionista actual de los países, que buscan proteger y privilegiar sus mercados internos. ¿Ante una lógica tan evidente (sin entrar en menudeos de especialistas) creía usted, Presidente, que Colombia iba permanecer blindada toda la vida? Con gusto le presto dedos (20 míos y cinco que usted ya tiene de ‘Iván Ríos’) para sumar. Perdón, me olvidaba de la crisis, para restar.

Paraguas 2: Por motivos personales no saldrán estas notas durante las dos siguientes semanas. Presento mis excusas.

25 mar 2009

SIN EXCESOS DE PERSONALIDAD


Tengo miedo de asistir a la reunión de mañana en la Plaza de Bolívar a favor de aportar “una dosis de personalidad”. Temo que en vez de aportar dosis, se presenten seres que ellos mismos las representen. Y debido al exceso de personalidad que hay -en Colombia y en el mundo- es razonable espantarme, no vaya a ser que uno se encuentre con personajes indeseables que superan cualquier calidad personal, comparados con nosotros los demás mortales.

No quisiera sentir mañana, en medio del gentío, el sagrado piquete de un cristo clavado en mi espalda (y eso que en la espalda pasa, más abajo sería inaudito) y que al darme vuelta me encuentre de frente con Alejandro Ordóñez, el inflexible Procurador General de la Nación (para más señas: el de la foto). ¡Qué pavor toparse con este señor alzando sus sacrosantos elementos! Porque si la manifestación es a favor de la libre personalidad ¿quién me asegura que Ordóñez no estará allá en primera fila? Mucha personalidad debe tener él para ser tan descarado y minimizar (u omitir, lo cual es peor) las pruebas que existen sobre el cohecho reeleccionista. Mucha personalidad, digo, porque luego de haber labrado una carrera prominente en el Derecho, se deben tener muchos pantalones para aceptar la condición actual de funcionario de bolsillo.

Si en el supuesto llega a estar Ordóñez, no veo porqué no esté la única Trinidad que le agradece sus esfuerzos: Sabas Pretelt, Diego Palacio y Dios Padre: presidente Uribe. Gozan de la misma personalidad desmedida que les permite mantenerse en sus cargos a pesar de estar en medio de tan graves y tan serias acusaciones. Si de ese calado serán los asistentes no descarto entonces la presencia de Rojas Birry, el Personero de raíces indígenas que también salpicado por haber recibido pagos de David Murcia, aún no tiene la humildad de abandonar el puesto público. No sé ustedes, pero yo, estoy lejos de tener personalidad suficiente.

Personalidades muy altas como la del jovencito que le confiesa a la revista Semana, resignado por sus culpas pero sin sonrojarse, que “hizo entregas” de al menos 30 jóvenes para que fueran asesinados por el Ejército y posteriormente mostrados como “positivos”.

O personalidad suprema como dicen que tiene el excelentísimo Benedicto XVI, cuya cualidad original le permitió decir en África que la propagación del SIDA deviene del uso del preservativo, es decir, de lo único que medio nos protege de la transmisión del virus. ¡Mucha personalidad, carajo! Para el Papa el problema es el cuerpo, que a veces se manda solo. Y no digo que no, el Santo Padre a lo mejor tiene razón. Algún día seremos mejores que nuestros pipíes, para su satisfacción espiritual y la de su rebaño. Por lo pronto, hasta no haber prevención distinta a la castidad, seguiré usando condón. Así me salgan caros y me dé vergüenza comprarlos en el supermercado.

Respecto a la cita en la Plaza de Bolívar, si el acto público no se desvirtuara, la de mañana sería una imagen de porros, banderas de arcoíris, controles de X-box, cámaras fotográficas, menús de Coca-Cola y cigarrillo, revistas de Comics, arequipes, revistas pornográficas, pinceles y vibradores de bolsillo.

Por supuesto aportaría mis dosis de personalidad mucho más modestas: mis ‘peches’ con filtro, una botella de Antioqueño, un termo con café, un frasco con ají casero, un maniquí que represente a las mujeres (tómenlo en el buen sentido), libros, una agenda donde anoto este tipo de pendejadas y un radio con el que escucho las noticias. Son todos mis vicios, hasta hoy considerados legales. Sería interesante que así sucediera, pero lo dudo. Todas las movilizaciones con un verdadero sentido cívico terminan usurpadas por los inoportunos.

Se aparecerá esa otra gente a la que temo porque están privilegiados con su “mucha personalidad”, porque es justamente en la cantidad donde está el conflicto. Luego de conversar con un psicólogo que a veces oficia como mi amigo, encuentro que el problema es el adverbio, no la personalidad. “No es lo mismo tener personalidad, a tener ‘muuucha’ personalidad –me explicó con su particular obviedad javeriana-. Tener mucha no es bonito, si te lo dicen puedes tomarlo casi casi como un insulto.”

Muy elocuente mi amigo, pero el caso es que más o menos le entendí: una cosa es tener la capacidad de soportarse uno mismo (a pesar de su propia ineptitud), y otra muy distinta tener una cualidad medianamente lograda para desarrollar la vida como se nos viene en gana. A esta última el sobre protector gobierno pretende penalizarla considerándola una “enfermedad”. Mientras que a la otra, a la mucha, insiste en llamarla “dignidad”.

Por el bien de todos que se llene esa Plaza. Pero que se reserven el estricto derecho de admisión para que no se filtren anacrónicos sátrapas, ni mucho menos águilas negras de limpieza social, como suele ocurrir. Se necesitan muchas dosis (sin llegar a sobredosis) que hagan una impertinente, necesaria y testaruda mancha. Porque soporto con gusto el pinchazo de Ordóñez -incluso más abajo-, pero jamás toleraría levantarme un día judicializado porque disfruté mi libertad, la respiré, me la bebí o me la fumé. Sería fatal.

18 mar 2009

¿OTAN PARA SURAMÉRICA?


El Consejo de Defensa Suramericano es sin duda otro precioso gol que anota el brasilero Lula Da Silva. Lo que hay que ver es si esa anotación fue para un simple partido amistoso, o para poner a clasificar al equipo.

Digo que es un gol porque con éste se posiciona, aún más, ya no solo como el jefe de una de las potencias económicas del mundo, sino también como una pieza fundamental en los análisis que hace la ONU permanentemente sobre la región. Su preponderancia e importancia la manifestó el mismo presidente Obama, quien le pidió que lo llamara Barack, así, con confianza, como cuando Bush le decía a Uribe: “amigouuu”.

La propuesta de crear un Consejo de estas magnitudes en esta parte del continente es un privilegio que sólo se podía dar Lula dadas sus circunstancias de “gran hermano” (como atinadamente lo han venido calificando). Y la idea, hay que reconocer, es muy buena. Pero también puede convertirse en una institución inservible e inane donde sus miembros se reúnan anualmente únicamente para decir babosadas. Cumbres, como ya hay varias, que de efectos prácticos no tienen nada.

Lo que se requiere en un clima tan feroz, como el que viven nuestras fronteras, es promover algo más contundente. ¿Qué pasaría -me pregunto y les pregunto yo-, si pusiéramos a funcionar algo que podría considerarse como una suerte de OTAN suramericana? Esto es -palabras más, palabras menos-: crear un ejército conjunto. A mi juicio podría llegar a ser lo más conveniente, pero bienvenidas las objeciones. Un ejército permanente, con capacidad y autoridad de atravesar, por ejemplo, de Colombia a Ecuador, o de Colombia a Venezuela, aseguraría que las fronteras no se convirtieran en hervideros y, sobre todo, en santuarios terroristas. Sin mencionar los muchos beneficios que traería para combatir ese veneno que nos cunde que se llama narcotráfico.

La cabeza de generales ya está: son justamente ese Consejo de Defensa Suramericano conformado por los ministros de defensa de los doce países, al que habría que sumarle los generales de las fuerzas militares. Y cuyo comando militar ya no estaría en Bélgica (como pasa con la OTAN), sino en Brasil, nuestro pariente neutro. Si coincidimos que el objetivo común es atacar los delincuentes que toman ventajas en las fronteras (y dadas la falta de diligencia de algunos gobiernos para hacerlo) no habría excusa para no aceptar este nuevo ejército.

Dirán entonces que no hay plata para conformar otra guardia fronteriza. Pues yo sí creo que haya. En los últimos 5 años el presupuesto en defensa de América Latina y el Caribe aumentó la pendejadita del 91 por ciento. Plata hay para la defensa y la ha habido siempre, haya o no haya crisis. Lo que sí habría que hacer es destinar parte del desembolso en defensa local, para la conformación de esta defensa internacional. Por carambola se está combatiendo al mismo enemigo interno.

Eso sugeriría entonces que no habría que recurrir a operaciones ‘Fénix’ como en la que se abatió a Raúl Reyes en Ecuador, porque: en primer lugar, ese guerrillero no podría estar en una frontera que patrulla este ‘Ejército Suramericano’; y segundo, porque en caso de encontrarse allí sería esa misma fuerza internacional la que se encargaría de ejecutar la operación coordinada, en este caso, por el Ejército colombiano.

Dos pájaros de un solo tiro: se limpia de impunidad las fronteras y se cuenta con una Suramérica más unida en caso de que algún otro gobierno, por fuera de la región, decidiera atacar a uno de los países miembros del Consejo. Una gran cancillería de la Defensa.

Quiero pensar que no son solo globos de utopías, sino reflexionar qué pasaría. Evaluar las salidas posibles en vista de que la diplomacia ha resultado infructuosa para que nos colaboren con desarmar el terrorismo y el narcotráfico. ¿Será apostar a mucho? ¿Qué tan abiertos a una propuesta como esta estarían los presidentes Chávez y Correa? Eh ahí el embrollo del asunto, porque son sus fronteras, no las de Perú, Brasil y Panamá, las que nos causan tantos problemas.

Claro, antes necesitaríamos nosotros tener una cancillería sólida, un ministerio de Defensa serio -¡y prudente!-, liderazgo, madurez y dignidad, ésta última que sólo conoce (quién lo iba a decir) el vicepresidente Pacho Santos.

Habrá que esperar y seguir buscando fórmulas. Abusando del lugar común hay que decir que, mientras tanto, nos tocará seguir viendo a Brasil: el único al que se le ve jugar bien, con carácter, seriedad, y con su seductor “jogo bonito”.

Paraguas:
Ya estaba lista esta nota antes de recibir atónito la noticia de que el nuevo Procurador (justo título para este fanático pro-Curas) resolvió absolver al ministro de Protección Social y al embajador Sabas Pretelt en el caso de la Yidispolítica. Volveré a abrir este paraguas en otra oportunidad, si es que el diluvio de escándalos semanales lo permite. Solo una puntica: ¿si estaba tan convencido de la inocencia de sus acciones, porque el solapado Gobierno le ofreció 1.700 millones de pesos a Yidis para que no publicara el libro en el que relataría al detalle cómo se fraguó el cohecho? Porque cohecho sí hubo, si no ¿por qué a Yidis y Teodolindo los metieron a la cárcel?