20 abr. 2010

Ese caballo discapacitado


En esos términos calificó Uribe a quien –según su juicio- no podría encargarse de darle continuidad a su famosa Seguridad Democrática. Uno supone que se refiere a Mockus, obvio, convertido ahora en su enemigo político y reducido al término discriminante no sólo de “caballo”, sino de uno discapacitado, porque le tiemblan tantico los cascos y hace inestable el apero.

Así uno lee el comentario del mandatario, pero pues quién lo asegura. Es que ahora al Presidente le ha dado por hablar más raro y enredado que al propio Mockus, experto en lenguaje de enigmas. Genio de la metáfora y chalán renombrado, Uribe señala entre líneas que sólo su brioso caballo de ojitos arrugados, y marca de hierro en forma de U estampada en las ancas, puede hacerse a su legado guerrero.

¿Por qué lo hace?, se preguntan las vacas. Estupefactas murmuran que es una intrépida intervención en política. Pero eso es bulla, eso es nada, en esta finca jamás pasa nada más allá del rezongue y la pulla. Y el único capataz licenciado para ajustar las amarras a ese hocico incorrecto, locuaz y atrevido, se limita a pastarle el camino y de vez en vez a ordeñar sus contrarios como es menester de su Alejandro apellido.

Ay de mi bien y de cómo son las cosas en esta república ubérrima. Yo hasta creí que nuestro campeche de marras había enderezado su paso de potrillo fino, y no iba terminar su gobierno lanzando patadas a diestra, siniestra y a la verdolaga siniestra que muestra el fundillo.

Mal hará en continuar con su baba lasciva. Ese caballo al que tilda de “discapacitado”, va con la rienda suelta y todo me indica que va desbocado hacia arriba.

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