7 nov. 2009

La Corte digna



En medio de las repercusiones evidentes que trae mantener un fiscal interino, lo que han venido llamando metafórica e incomprensiblemente el “choque de trenes” entre la Corte Suprema de Justicia y el presidente Uribe, trae un aire alentador.

Muestra, en medio de la lambonería institucional que caracteriza estos últimos tiempos, que un organismo tiene independencia y no doblega sus posiciones sólo porque así lo quiera el popularísimo Presidente.

La actitud de la Corte no sólo la dignifica, sino que estimula que Uribe sea transparente con él mismo, sin mascarilla, es decir: pendenciero, salido de casillas, descalificador y con ese discurso autocrático que desnuda su enorme parecido con el peruanito Fujimori (ganas de eliminar la Corte, dizque porque antidemocráticas y politiqueras y cocteleras y todo lo demás).

El hecho de que la Corte haya considerado inviables –porque lo son- a los candidatos a Fiscal General, manifiesta que no quieren elegir un funcionario de poca monta, sin méritos y carente del bagaje (como que sea penalista) necesario para tan importante cargo, aunque constitucionalmente no sea un requisito. Y mucho menos accederá a elegir un funcionario de bolsillo de Uribe habiendo temas tan importantes en juego y una intención del Jefe de ser otra vez reelegido.

Así, paraditos en la raya –y por muy impopulares que resulten- los magistrados de la Corte están asegurándole al país que por lo menos un funcionario (el Fiscal General de la Nación, ¡qué tal la bobadita!) sea idóneo y por lo menos un poquitico más independiente del Gobierno que esos que han postulado para la terna.

Razones tuvieron la Sala Plena para considerar que Juan Ángel Palacio no tenía la estatura ética para aspirar al cargo (las filtraciones de sus favores tinterillos desmoronaron su credibilidad), de Virginia Uribe se sabe que está ahí en la terna sólo para cumplir los requisitos de Ley que obligan a incluir a una mujer. Y los otros: Camilo Ospina y Marco Antonio Velilla, dejan mucho qué desear respecto a su independencia.

Ahora, lo que sí debería hacer la Corte es salir del chicharrón de la votación para demostrar que la terna sigue siendo inviable así le hayan cambiado a uno de los candidatos. Los nueve magistrados, sin llegar a una votación mayoritaria, dejarán en claro que el problema no es elegir entre el menos malo, sino que ninguno está realmente convencido que alguno merezca ser elegido. Así las cosas que el Presidente se enchiche, si quiere, pero necesitamos un Fiscal digno, como digna tenemos una Corte Suprema de Justicia, así Uribe en cada Consejo Comunitario la descalifique.

19 may. 2009

CIRCO-LOMBIA



No se entiende muy bien por qué la gente se aburre de Colombia si es un paraíso delicioso, se come bueno y, además, tiene el circo más divertido que haya puesto carpa en el mundo. Un circo con personajes de naturales talentos histriónicos, payasos de las mejores universidades, profesionales en el equilibrio de la cuerda floja, cachorros sincronizados (que hasta hablan como su amo) y magos que de la nada logran estupendas apariciones.

Hoy, por ejemplo, unos magos van a realizar un acto espléndido que vi hace 5 años, pero que pago silla para volver a repetirlo. Como ya me sé el final prefiero advertir a los espectadores: puede que el show se alargue hasta la madrugada. Pero llegará a buen término, eso se los juro. En el Capitolio se dará lugar el esplendoroso espectáculo de ver cómo aparecen más uribistas de los que había, prebendas hipnóticas harán que unos participantes cambien su voto, algunos se convertirán en sapos, otros en camaleones y aparecerán víboras serpenteando desesperadas por el auditorio. Pero de allí -así de estupendo es el arte del birlibirloque- surgirá un nuevo horizonte para nuestra democracia: se habrá aprobado un referendo para inmortalizar a nuestro presidente. ¡Qué dicha!

La semana pasada, no pregunten cómo, los medios de comunicación le creyeron a RCN. ¡A RCN! Yo creí que eso jamás sucedería. Pero sucedió por una razón aún más sorprendente: El noticiero del canal se había ido lanza en ristre contra miembros del Gobierno al que tanto consintió y mimó durante años. RCN denunciando escándalos era un acto jamás visto. Y aunque todo iba muy bien algo sucedió, erró en un movimiento y entonces tuvo que salir diciendo que no dijo lo que dijo y que lo que dijo fue porque alguien se lo dijo. Como en la magia: era o parecía que era, pero en realidad no era. Adiós a otra embajada en Argentina.

Pero hay más de nuestro orgulloso circo…

Ayer me deleité con lo más cómico que he escuchado en épocas. Dos comediantes sostenían una discusión aireada en una comunicación telefónica: una era Vicky Dávila y el otro era José Obdulio Gaviria (JOG). ¡Baldados de agua iban y venían! Yo no sabía si me alegraba más escuchar a Vicky ridiculizada ante la verborrea punzante y cundida de ese vocabulario rebuscado que sólo JOG y Cleóbulo Sabogal entienden, o a JOG tendido contra las cuerdas (accidentalmente porque contestó el teléfono creyendo que la llamada era de otro medio) y regañado por la pequeña Vicky que se crispó y ya no pudo conducir la entrevista, sino defender su fuero de periodista y su dignidad de mujer. ¡Y qué mujer!, porque bien bella sí está la pequeña Vicky. Fue para morirse de risa: JOG defendiendo su honra (como si le quedara alguna todavía). Click aquí y juáguense de la risa.

Ese espectáculo sólo fue comparable con la discusión en el Congreso la semana pasada en el que se tiraban de los pelos senadores y ministros para atacar y defender los negocios de dos niños (¡tan grande yo, pues!), porque en los circos hay lugar para todo, cabe todo, menos cosas serias y productivas. Un circo no se va dar el lujo de aburrir al público con la ley de Víctimas o debatiendo seriamente si la Constitución debe ser o no el cuaderno de apuntes del presidente Uribe que modifica a antojo y capricho. O si hay que permitir la liberación de los secuestrados, como si un circo fuera llamativo sin exóticos animales cautivos.

Y la gente dice hastiarse del país: critica que hayan muchas muertes (por causas naturales, virales, violentas y extrajudiciales), se hierven solitos en los trancones a causa de la movilidad en vez de relajarse oyendo un noticiero radial (como yo, desde hoy adicto a La Fm) y abandonan el país con el cuento de que no hay plata. Esas son cosas superficiales, hombre. Olvidan la importancia del factor “risa”. Si perdemos nuestra idiosincrasia tan humana, tan divertida, no habrá cómo diferenciarnos de los bolivianos o de los venezolanos, igual o más jodidos, pero con semblantes aburridos.

Felizmente habrá función para rato. Por lo menos hasta noviembre tendremos el gusto de ver el acto circense de más tensión, el que más nos pone los pelos de punta: aspirantes de trusa uribista montados en un monociclo sobre una cuerda colgante, unos con otros atropellándose, avanzando y reculando, hasta que la soga esté lo suficientemente firme como para lograr llegar al otro lado con vida. Si antes el dueño del circo no les ha pasado por encima.

¡Vamos, alégrense carajo! Ni el difunto Bebé, ni los de Pequín ni los Gasca hubieran hecho un circo más animado en esta patria bonita. ¡Que viva el circo! ¡Paaam-pam-para-ra-raaa Ram-pam-paraaa Rampam-para Rampam-para Raaaammm!

24 abr. 2009

PROFESOR MONCAYO: NO NOS FALLE


CARTA ABIERTA

Profesor Gustavo Moncayo:

Desde hace buen tiempo le vengo siguiendo los pasos. En una oportunidad, incluso, lo hice de manera literal: bajo un sol de 35 grados por una carretera que desembocaba en Melgar y con dos cámaras a bordo que definieron la experiencia más que nada como una tortura periodística. Pero sobre todas las cosas también interesante y enriquecedora.

Me permitió conocer a un hombre cuyo carisma no requiere mayores esfuerzos para encantar la gente y despertar la inspiración de muchos padres. Porque la suya, déjeme decirle, es una valerosa muestra de coraje y persistencia que manifiesta los sentimientos más honestos hacia un hijo, al que las circunstancias de un conflicto tortuoso, inoperante y desmedido le quitaron. De eso hace ya once años.

Pero se abrió una puerta y una pequeña luz anuncia que pronto podrá darse ese codiciado momento, en que usted lo rompa con un abrazo y con un sarcasmo divertido le pregunte por qué se fue por tanto tiempo. Me hago lágrimas de sólo imaginarme ese episodio que está por concretarse y que celebraremos absolutamente todos. Porque su labor ha despertado, créame, las más profundas muestras de solidaridad y aprecio.

Cuando su paso iba firmando una a una las muchas carreteras que se cumplieron en su recorrido, vi masivas muestras de ánimo y cariño; multitudes de gente que lo recibían en cada uno de los pueblos y lo conminaban sutilmente a seguir en una labor que, viéndola bien, no la era tanta. Lo suyo no era una cuestión de trabajo u oficio, ni siquiera de vocación especial, sino de tripas y de entrañas.

Pero vi también cómo ese respaldo unísono (obviando barbaridades varias que ni siquiera vale la pena hacerles eco, como aquella de que usted le hacía una campaña a la guerrilla, besándole el látigo a su propio verdugo, como llegaron a acusarlo algunos), iba despertando en usted una responsabilidad mayor de abogar ya no sólo por su hijo Pablo Emilio, sino por el pleno de todos los secuestrados.

De allí que tomé la decisión de escribirle esta carta, con la inocente y desinteresada atribución que me corresponde como colombiano y admirador suyo. Profesor Moncayo: no nos falle, de por Dios, no nos dé la espalda. No puede suceder con usted lo que a muchos familiares, víctimas del brutal infierno que significa soportar un secuestro, les sucede siempre. Ha pasado con ellos que, cuando recuperan a su pariente, claudica su lucha por el resto de compañeros que quedaron encadenados en la espesura de una selva implacable, indiferente. Usted no, por favor.

Motivos para creer más en usted que en esos otros que han venido consecutivamente deteriorando mi esperanza en ellos, es su origen sencillo y su vocación pedagógica como profesor de Sociales en una escuela en Sandoná, Nariño. Mucho le aposté a Yolanda Pulecio y a todos aquellos que han recuperado finalmente su libertad: Íngrid, Luis Eladio, Allan Jara, Clara Rojas, Gloria Polanco, etc. Y tengo que reconocer que me desmedí en el monto y resulté perdiendo. De ellos no hemos recibido lo que esperábamos todos los colombianos, especialmente esos que están viviendo el secuestro.

Comprensible que un recién liberado quiera tomarse su tiempo para recuperar el tiempo perdido, pero es también el mismo tiempo que otra familia y otro secuestrado están perdiendo: aplazando la dicha del abrazo y contando interminables noches que, parafraseando a Aurelio Arturo, una tras otra son su vida, pero también su infinito calvario.

En sus manos, o en sus pies mejor dicho, está que el tema de liberar a todos los secuestrados tome el carácter de urgente y se haga el ruido necesario para despoblar la selva de personas inocentes. Que nos entreguen los nuestros y que se queden los guerrilleros si ellos quieren. Pero el secuestro tiene que acabarse. Seguir con esta práctica es muestra de un falso altruismo precario y barato.

Tome nota, pues, que como yo habrán otros que depositan en usted, ‘Caminante’, una pequeña cuota de esperanza. Sus viejos tenis, con los que embate siempre la indiferencia y el camino, tienen ya un merecido espacio en la memoria de nuestra dolorosa historia. Pero sería mejor si, continuando con su fuerza y su humanismo, podemos empezar a declararlos monumento.

Mi admiración toda a usted y a su familia. Y bienvenido sea el valiente Pablo Emilio.

Cordialmente,

Jota Ochoa Gaviria

31 mar. 2009

EL ÁBACO DE LAS FARC




Desde que tengo memoria -ya he dicho acá que de por si es bien poca- he tenido que contar con los dedos: me cuesta hacer operaciones con más de dos dígitos y me he convertido en un dependiente de la calculadora –cuando no es que sumo con palitos-, me tumban con las vueltas del desayuno, tardo horas sacando porcentajes y vivo arruinado porque para mí el ahorro no es guardar la plata para el futuro, sino gastarla toda pero de a poquitos. En definitiva: no entiendo el mundo de los números. Pero me molesta que la gente abuse de esta incompetencia operacional para meterle a uno los dedos a la boca.

Dicen las Farc en su última carta a Colombian@s por la Paz que les da mucha pena, pero que ellos no tienen tantos secuestrados como las instituciones afirman. Que se les cae la cara de la vergüenza pero que ellos no van a aceptar la cifra de secuestrados económicos que el “difamador” Gobierno dice que tienen. Que es pura mala leche del Ejecutivo para aguarles su campaña humanitaria.

Según el DANE de las Farc, han “consultado con todas sus estructuras político-militares desplegadas en el territorio nacional (base de datos desarticulada y mentirosa) y pueden informar, que a la fecha, bajo responsabilidad de las FARC-EP, solo existen 9 retenidos por concepto de la ley 002”. Dejando de lado la ya reprochable manera de calificar a los secuestrados como “retenidos” o “prisioneros de guerra”, lo que afirman es un embuste barato.

El secuestro extorsivo ha sido la segunda fuente de financiación de la guerrilla, después del narcotráfico. Si tomamos las cifras del Gobierno del 2003 (sólo para hacer un supuesto) las Farc recibían de esta práctica aberrante unos 37 millones de dólares al año. Siendo muy optimistas, vamos a suponer que a la fecha (con los refuerzos de seguridad de los últimos años) esos recursos se han reducido a la mitad. Si han mantenido estas cifras tan escasas de secuestrados por extorsión, pretenden estos barbados guerrilleros hoy que les creamos que a cada una de estas 9 personas les cobran en promedio 5.000 millones de pesos a cada una. ¿Su segunda principal gasolina para carburar su guerra son 9 ‘pobres’ millonarios? Lo dije, soy pésimo en las matemáticas, pero el sentido común -no siempre- es el peor de mis sentidos. Les creo el 2 por ciento (que no sé cuánto será).

Según datos de la Fundación País Libre hay reportados 472 secuestrados por las Farc, por razones económicas. Asistido por la calculadora, frente a las cifras de País Libre, en este comunicado emitido desde las montañas de Colombia, la guerrilla sólo reconoce la responsabilidad en el 1,9 por ciento (quedo estupefacto: la credibilidad que me representan no estaba tan lejos). ¿Dónde están las otros 463 personas que –no me cabe duda- tienen privadas de su libertad? ¿Es que acaso los otros que no están por Ley 002 y se les cobra una ‘vacuna’ menor, no son considerados secuestrados? ¿Hacen distinciones, como el DANE, entre desempleados y ocupados? Están metiendo cuento chino.

Como lo han metido no sé cuántas veces afirmando que son defensores de los derechos humanos y que el único menor de edad que tenían en sus campamentos era un tal ‘Emmanuel’, quien justamente resultó que era el único que no tenían. No hace falta el registro de Human Rights Watch que señala que en promedio el 25 por ciento de sus miembros guerrilleros son menores de 18. Basta con el testimonio de los mismos secuestrados liberados quienes reiteran que las filas de las Farc están abonadas, en su mayoría, con jovencitos de entre 15 y 17 años –cuando no son de menos-.

En medio del conflicto lo único que han hecho guerrilla y Gobierno es plagiarse mañas. Acá (en la legalidad), el DANE vive maquillando la cifra de desempleo y la ubican siempre por debajo del 15 por ciento, cuando la realidad nos dice todo lo contrario. Resta esperar que –ahora que sí nos ha golpeado la crisis e inevitablemente las empresas se verán obligadas a despedir buena parte de sus empleados- no nos vayan a salir, otra vez, con esa cifra artificiosa y desproporcionada. Porque si yo soy bruto con los números, los del DANE son peores. Para no hablar de Uribe, para quien 1 no es 1, sino que puede ser 2. Y si se puede: 3.

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Paraguas 1: Si las economías del mundo van tan mal, lo primero que cualquier parroquiano podía prever era: una reducción en la publicitadísima “inversión extranjera”, disminución en las remesas que llegan a Colombia y una baja ostensible en las exportaciones dada la comprensible tendencia proteccionista actual de los países, que buscan proteger y privilegiar sus mercados internos. ¿Ante una lógica tan evidente (sin entrar en menudeos de especialistas) creía usted, Presidente, que Colombia iba permanecer blindada toda la vida? Con gusto le presto dedos (20 míos y cinco que usted ya tiene de ‘Iván Ríos’) para sumar. Perdón, me olvidaba de la crisis, para restar.

Paraguas 2: Por motivos personales no saldrán estas notas durante las dos siguientes semanas. Presento mis excusas.

25 mar. 2009

SIN EXCESOS DE PERSONALIDAD


Tengo miedo de asistir a la reunión de mañana en la Plaza de Bolívar a favor de aportar “una dosis de personalidad”. Temo que en vez de aportar dosis, se presenten seres que ellos mismos las representen. Y debido al exceso de personalidad que hay -en Colombia y en el mundo- es razonable espantarme, no vaya a ser que uno se encuentre con personajes indeseables que superan cualquier calidad personal, comparados con nosotros los demás mortales.

No quisiera sentir mañana, en medio del gentío, el sagrado piquete de un cristo clavado en mi espalda (y eso que en la espalda pasa, más abajo sería inaudito) y que al darme vuelta me encuentre de frente con Alejandro Ordóñez, el inflexible Procurador General de la Nación (para más señas: el de la foto). ¡Qué pavor toparse con este señor alzando sus sacrosantos elementos! Porque si la manifestación es a favor de la libre personalidad ¿quién me asegura que Ordóñez no estará allá en primera fila? Mucha personalidad debe tener él para ser tan descarado y minimizar (u omitir, lo cual es peor) las pruebas que existen sobre el cohecho reeleccionista. Mucha personalidad, digo, porque luego de haber labrado una carrera prominente en el Derecho, se deben tener muchos pantalones para aceptar la condición actual de funcionario de bolsillo.

Si en el supuesto llega a estar Ordóñez, no veo porqué no esté la única Trinidad que le agradece sus esfuerzos: Sabas Pretelt, Diego Palacio y Dios Padre: presidente Uribe. Gozan de la misma personalidad desmedida que les permite mantenerse en sus cargos a pesar de estar en medio de tan graves y tan serias acusaciones. Si de ese calado serán los asistentes no descarto entonces la presencia de Rojas Birry, el Personero de raíces indígenas que también salpicado por haber recibido pagos de David Murcia, aún no tiene la humildad de abandonar el puesto público. No sé ustedes, pero yo, estoy lejos de tener personalidad suficiente.

Personalidades muy altas como la del jovencito que le confiesa a la revista Semana, resignado por sus culpas pero sin sonrojarse, que “hizo entregas” de al menos 30 jóvenes para que fueran asesinados por el Ejército y posteriormente mostrados como “positivos”.

O personalidad suprema como dicen que tiene el excelentísimo Benedicto XVI, cuya cualidad original le permitió decir en África que la propagación del SIDA deviene del uso del preservativo, es decir, de lo único que medio nos protege de la transmisión del virus. ¡Mucha personalidad, carajo! Para el Papa el problema es el cuerpo, que a veces se manda solo. Y no digo que no, el Santo Padre a lo mejor tiene razón. Algún día seremos mejores que nuestros pipíes, para su satisfacción espiritual y la de su rebaño. Por lo pronto, hasta no haber prevención distinta a la castidad, seguiré usando condón. Así me salgan caros y me dé vergüenza comprarlos en el supermercado.

Respecto a la cita en la Plaza de Bolívar, si el acto público no se desvirtuara, la de mañana sería una imagen de porros, banderas de arcoíris, controles de X-box, cámaras fotográficas, menús de Coca-Cola y cigarrillo, revistas de Comics, arequipes, revistas pornográficas, pinceles y vibradores de bolsillo.

Por supuesto aportaría mis dosis de personalidad mucho más modestas: mis ‘peches’ con filtro, una botella de Antioqueño, un termo con café, un frasco con ají casero, un maniquí que represente a las mujeres (tómenlo en el buen sentido), libros, una agenda donde anoto este tipo de pendejadas y un radio con el que escucho las noticias. Son todos mis vicios, hasta hoy considerados legales. Sería interesante que así sucediera, pero lo dudo. Todas las movilizaciones con un verdadero sentido cívico terminan usurpadas por los inoportunos.

Se aparecerá esa otra gente a la que temo porque están privilegiados con su “mucha personalidad”, porque es justamente en la cantidad donde está el conflicto. Luego de conversar con un psicólogo que a veces oficia como mi amigo, encuentro que el problema es el adverbio, no la personalidad. “No es lo mismo tener personalidad, a tener ‘muuucha’ personalidad –me explicó con su particular obviedad javeriana-. Tener mucha no es bonito, si te lo dicen puedes tomarlo casi casi como un insulto.”

Muy elocuente mi amigo, pero el caso es que más o menos le entendí: una cosa es tener la capacidad de soportarse uno mismo (a pesar de su propia ineptitud), y otra muy distinta tener una cualidad medianamente lograda para desarrollar la vida como se nos viene en gana. A esta última el sobre protector gobierno pretende penalizarla considerándola una “enfermedad”. Mientras que a la otra, a la mucha, insiste en llamarla “dignidad”.

Por el bien de todos que se llene esa Plaza. Pero que se reserven el estricto derecho de admisión para que no se filtren anacrónicos sátrapas, ni mucho menos águilas negras de limpieza social, como suele ocurrir. Se necesitan muchas dosis (sin llegar a sobredosis) que hagan una impertinente, necesaria y testaruda mancha. Porque soporto con gusto el pinchazo de Ordóñez -incluso más abajo-, pero jamás toleraría levantarme un día judicializado porque disfruté mi libertad, la respiré, me la bebí o me la fumé. Sería fatal.

18 mar. 2009

¿OTAN PARA SURAMÉRICA?


El Consejo de Defensa Suramericano es sin duda otro precioso gol que anota el brasilero Lula Da Silva. Lo que hay que ver es si esa anotación fue para un simple partido amistoso, o para poner a clasificar al equipo.

Digo que es un gol porque con éste se posiciona, aún más, ya no solo como el jefe de una de las potencias económicas del mundo, sino también como una pieza fundamental en los análisis que hace la ONU permanentemente sobre la región. Su preponderancia e importancia la manifestó el mismo presidente Obama, quien le pidió que lo llamara Barack, así, con confianza, como cuando Bush le decía a Uribe: “amigouuu”.

La propuesta de crear un Consejo de estas magnitudes en esta parte del continente es un privilegio que sólo se podía dar Lula dadas sus circunstancias de “gran hermano” (como atinadamente lo han venido calificando). Y la idea, hay que reconocer, es muy buena. Pero también puede convertirse en una institución inservible e inane donde sus miembros se reúnan anualmente únicamente para decir babosadas. Cumbres, como ya hay varias, que de efectos prácticos no tienen nada.

Lo que se requiere en un clima tan feroz, como el que viven nuestras fronteras, es promover algo más contundente. ¿Qué pasaría -me pregunto y les pregunto yo-, si pusiéramos a funcionar algo que podría considerarse como una suerte de OTAN suramericana? Esto es -palabras más, palabras menos-: crear un ejército conjunto. A mi juicio podría llegar a ser lo más conveniente, pero bienvenidas las objeciones. Un ejército permanente, con capacidad y autoridad de atravesar, por ejemplo, de Colombia a Ecuador, o de Colombia a Venezuela, aseguraría que las fronteras no se convirtieran en hervideros y, sobre todo, en santuarios terroristas. Sin mencionar los muchos beneficios que traería para combatir ese veneno que nos cunde que se llama narcotráfico.

La cabeza de generales ya está: son justamente ese Consejo de Defensa Suramericano conformado por los ministros de defensa de los doce países, al que habría que sumarle los generales de las fuerzas militares. Y cuyo comando militar ya no estaría en Bélgica (como pasa con la OTAN), sino en Brasil, nuestro pariente neutro. Si coincidimos que el objetivo común es atacar los delincuentes que toman ventajas en las fronteras (y dadas la falta de diligencia de algunos gobiernos para hacerlo) no habría excusa para no aceptar este nuevo ejército.

Dirán entonces que no hay plata para conformar otra guardia fronteriza. Pues yo sí creo que haya. En los últimos 5 años el presupuesto en defensa de América Latina y el Caribe aumentó la pendejadita del 91 por ciento. Plata hay para la defensa y la ha habido siempre, haya o no haya crisis. Lo que sí habría que hacer es destinar parte del desembolso en defensa local, para la conformación de esta defensa internacional. Por carambola se está combatiendo al mismo enemigo interno.

Eso sugeriría entonces que no habría que recurrir a operaciones ‘Fénix’ como en la que se abatió a Raúl Reyes en Ecuador, porque: en primer lugar, ese guerrillero no podría estar en una frontera que patrulla este ‘Ejército Suramericano’; y segundo, porque en caso de encontrarse allí sería esa misma fuerza internacional la que se encargaría de ejecutar la operación coordinada, en este caso, por el Ejército colombiano.

Dos pájaros de un solo tiro: se limpia de impunidad las fronteras y se cuenta con una Suramérica más unida en caso de que algún otro gobierno, por fuera de la región, decidiera atacar a uno de los países miembros del Consejo. Una gran cancillería de la Defensa.

Quiero pensar que no son solo globos de utopías, sino reflexionar qué pasaría. Evaluar las salidas posibles en vista de que la diplomacia ha resultado infructuosa para que nos colaboren con desarmar el terrorismo y el narcotráfico. ¿Será apostar a mucho? ¿Qué tan abiertos a una propuesta como esta estarían los presidentes Chávez y Correa? Eh ahí el embrollo del asunto, porque son sus fronteras, no las de Perú, Brasil y Panamá, las que nos causan tantos problemas.

Claro, antes necesitaríamos nosotros tener una cancillería sólida, un ministerio de Defensa serio -¡y prudente!-, liderazgo, madurez y dignidad, ésta última que sólo conoce (quién lo iba a decir) el vicepresidente Pacho Santos.

Habrá que esperar y seguir buscando fórmulas. Abusando del lugar común hay que decir que, mientras tanto, nos tocará seguir viendo a Brasil: el único al que se le ve jugar bien, con carácter, seriedad, y con su seductor “jogo bonito”.

Paraguas:
Ya estaba lista esta nota antes de recibir atónito la noticia de que el nuevo Procurador (justo título para este fanático pro-Curas) resolvió absolver al ministro de Protección Social y al embajador Sabas Pretelt en el caso de la Yidispolítica. Volveré a abrir este paraguas en otra oportunidad, si es que el diluvio de escándalos semanales lo permite. Solo una puntica: ¿si estaba tan convencido de la inocencia de sus acciones, porque el solapado Gobierno le ofreció 1.700 millones de pesos a Yidis para que no publicara el libro en el que relataría al detalle cómo se fraguó el cohecho? Porque cohecho sí hubo, si no ¿por qué a Yidis y Teodolindo los metieron a la cárcel?

11 mar. 2009

ESE RECUERDO QUE CASI SE VARA EN EL OLVIDO


En algún lugar de esa madeja ineficiente en que día a día se convierte mi memoria, tenía una imagen, una historia, que hoy más que nunca es pertinente compartir. Paso a contar. Una tarde de abril del año pasado, cuando me dirigía hacia el norte de Bogotá, se subió al bus un personaje de apariencia campesina: sombrero costeño, pantalón remendado y un morral en el que guardaba los últimos despojos que le quedaban de un precipitado destierro. Hasta ahí era la familiar y siempre triste imagen del desplazamiento.

De la primera parte de su relato no recuerdo mayores detalles. Grosso modo: que iba en una flota por el trayecto de alguna carretera nacional cuando fue abordado junto con su familia por un frente guerrillero. Pero que desde ese día llevaba una dramática tragedia escondida bajo sus pantalones. Dicho eso me espabiló de inmediato sin dar espacio a la sonroja: se desapuntó el cinturón, descendió su bragueta y ya con los pantalones escurridos mostró que su testimonio no era un cuento inventado para pedir dinero en el transporte urbano. Ese grupo guerrillero, que hoy constato era el frente 47 de las Farc, le había quitado sus órganos genitales a este señor que, paradójicamente, tenía muy bien puestas las huevas como para atreverse a exponernos su desgracia.

Neuronas oportunas grabaron un nombre de ese relato que contó este hombre hace ya casi un año: “Karina”. Como historias crueles pasan en el país todos los días, no había atado los cabos que ahora vienen al caso. Esa ‘Karina’ es la misma que saldrá libre en contados días con ese mote escandaloso y descarado que han optado acuñarle: “gestora de paz”. La misma ‘Karina’ que mencionó aquél campesino que se desnudó frente a los pasajeros, cuyo nombre es Miguel Antonio Páez.

La declaración del abogado Julio Gómez, defensor de Páez, fue la que terminó de completar este vago recuerdo que tenía y enseñarme el nombre de esta víctima. Páez quedó emasculado (‘capado’) y su esposa lisiada de una extremidad, por disparos propinados por la reconvertida ‘Karina’. Desde aquél brutal suceso ocurrido el 10 de mayo del 2000, ni Páez ni su esposa ni sus hijos han podido regresar a su parcela en Necoclí. Como sí lo podrá hacer su victimaria, gala a su infatigable trabajo como “gestora de paz” de esta patria adolorida.

El caso ‘Saldaña’

Había esbozado en una nota anterior mis reservas con el caso de ‘Olivo Saldaña’. Este guerrillero pasó más de 4 años en prisión, mientras que Karina’ completó apenas 10 meses. En delitos no se pueden hacer comparaciones -o preferiría evitarlas al menos-. ‘Saldaña’ también afronta procesos por secuestro extorsivo, homicidios y tomas a poblaciones, pero hizo algo que ‘Karina’ no ha hecho: pedir perdón a sus víctimas, algo apenas elemental y humano para alguien que dice buscar una reconciliación con la sociedad a la que tanto daño le hizo.

Critico mucho que ‘Olivo’ haya sido ficha de mostrar del Gobierno, prestándose para desmovilizaciones ficticias como el bochornoso suceso del Bloque Cacica ‘La Gaitana’. No se puede aceptar que de manera ilegal se ayude al gobierno (de ninguna manera) porque eso sería como legitimar el fenómeno del paramilitarismo.

Repito, tengo mis reservas. Pero por lo menos éste sujeto estuvo de cárcel en cárcel (a través de mensajeros) convenciendo a más de 1.000 guerrilleros para que abandonaran sus vínculos con la organización terrorista, para quitarle adeptos a ese movimiento en caso de un eventual canje. No es un hombre de aplaudir, incluso puede que sea de desconfiar, pero hizo algo productivo para el país aun echándose de enemigo al pleno del Secretariado de las Farc (cuando todavía sus miembros estaban vivos). ¿En cambio ‘Karina’…? Juzguen ustedes.

Paraguas: No entiendo porqué esta ex guerrillera, presunta responsable del asesinato del padre del presiente Uribe, tendrá mejor destino que los paramilitares que están hoy en celdas de Estados Unidos de dos metros. Me tiene desconcertado, Presidente. Lo reconozco. ¿Usted que tiene mil maromas para inventar extradiciones?

4 mar. 2009

EL JABÓN EN LAS MANOS


Queridos amigos uribistas, discúlpenme que haga de abogado del diablo. Otra vez. Nuestro presidente –sobre todo de ustedes que votaron por él- está perdiendo el control de la situación y ya no tiene el sartén por el mango como se decía lo tenía antes. Es muy cuestionable que esté tan deteriorada su gobernabilidad estando ya en su segundo periodo.

Los recientes sucesos de las interceptaciones ilegales del DAS, para favorecer quién sabe a quién; las salidas en falso de su ministro estrella, Juan Manuel Santos; las rectificaciones que tiene que hacer a sus demás funcionarios; la ineptitud del Comisionado de Paz; la cúpula militar solicitando consejos de seguridad extraordinarios; miembros del Ejército promoviendo falsos positivos; el negocio de las pirámides que no se detuvo a tiempo; las crisis diplomáticas; el fracaso de la política antidrogas (porque cada vez hay más coca) y un Parlamento andando a media marcha, y mal; sugieren que el Gobierno está cundido de ruedas sueltas que en seis años no se han podido engranar.

Oigo a muchas personas (y mi madre la primera) diciendo que el pobre Uribe qué culpa tiene si “le resultan tan malos, inútiles y corruptos” sus empleados. “Madrecita –trato de explicarle siempre-, la tiene toda. Fue él quien los eligió, no fue otro”. Entonces que no vengan a decir “qué culpa tiene él”, pues la función de un Presidente –y de cualquier gerente de empresa- es poner a funcionar a sus empleados y asumir las responsabilidades de sus fracasos y desagravios. No se puede lavar las manos con el cuento simplista de que “le resultaron malos”. Inaceptable, por decir lo menos.

Como sucede con el jabón que se resbala, se sale de control, rueda por el suelo y si no se presta atención se termina en una destutanada la tenaz, así están en las manos del presidente Uribe los funcionarios más trascendentales para el país. Insisto: después de 6 años.

Para ilustrar cómo es de evidente la pérdida de poder de maniobra del Presidente basta ver su famosa coalición uribista (fundamental para materializar su proyecto de gobierno). Está pegada con babas y lo estará menos cuando el doctor Uribe diga que no le apuesta a una segunda reelección. En otras palabras: se le saldrán de las manos.

Salvo el sentimiento generalizado de sentirnos más seguros (¿vigilados?), su gabinete ministerial y el pleno de congresistas, no lograron convencernos de un verdadero proyecto de país que nos conduzca hacia el progreso económico y social de manera sostenible. Claro: ya podemos viajar, pero si no hay vías en buen estado para qué nos invitan a vivir Colombia y viajar por ella. Claro: aumentó la inversión extranjera, pero si no tiene incidencia real en los sectores populares y beneficia únicamente a los más pudientes, pues no sirve de nada. Eso, amigos uribistas, es falta de gerencia.

La anhelada paz tampoco se concretó. Darle duro a la guerrilla no es construir la paz, señores y señoras gobiernistas, es agitar la guerra si, además del plomo, no se abren caminos para por lo menos sacar los secuestrados de la selva. No se puede gobernar con las tripas. Y la figura del Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, que debería ser completamente neutral –pero dinámica- terminó politizada e inservible. A éste sí que se le salió el jabón de las manos.

Entonces, luego de 6 años con el gerente Uribe, hay que empezar a hacer la diferencia que Popularidad no significa Gobernabilidad. La primera da votos, la segunda resultados. Discúlpenme si después de 2.400 días demando un poco más de resultados y menos palabrería.


Paraguas: ¿Será Juan Manuel Santos quien ponga de acuerdo por primera vez a Chávez, Obama y Correa?

24 feb. 2009

Lo que se viene… es peor


Nada me sorprende, me sorprende nada. Empiezo a entrar en una nueva filosofía. Resolví, recientemente, salir del Pesimismo-Optimista en el que me encontraba y con el cual menguaba los hechos de la realidad indignante y descarada. “Nada puede ser peor”, me decía antes. Pero ya no. Nunca más.

Ahora me siento liberado y ya no apuesto a esperanza de ningún tipo. Salgo de ese Pesimismo-Optimista que consideraba cada mal como el peor y entro, progresivamente, en el Otimismo-Pesimista basado en los preceptos de Morphy de que todo aquello que piense es un desastre nacional, es apenas una boqueada de una terrible vomitada. Créanme: si apuestan a que siempre habrá un hecho peor que aquel que nos despierta semanalmente, acertarán siempre.

Por poner un ejemplo: El Jota de hoy (me pongo en tercera persona porque esta filosofía no descarta que el mismo Jota sea incluso peor mañana) ya sabía que las “chuzadas” del 2007 no iban a ser la cumbre del escándalo de la interceptación ilegal. Para nada. Realmente suponía que la misma práctica que hacía entonces la Policía (y que se llevó una docena de generales por encima) era seguramente la misma que practicaba el DAS, sólo que todavía no lo sabíamos, como nos dimos cuenta esta semana. No fallé.

Y no fallaré tampoco si digo que, a pesar de que este “grabe” es aún más grave porque incluye magistrados de sobrada importancia, no habrá ni una pírrica responsabilidad endilgada al Gobierno que es experto en capotear estos escándalos. Lo más indignante, lo más precario y bajo, jamás será suficiente. “Con esta vaina Uribe sí se cae”, se decía cada vez el Jota de antes. El de hoy ya no. Por el contrario, el neófito en la filosofía del desastre se resignó a la idea de que no hay poder humano que tumbe a este señor.

Como pasa con Chávez. Nada, ni nunca ni nadie, lo bajarán del poder. Su testaruda ambición de ir contra la voluntad general –que creo no es solo la de los venezolanos- hace abandonar cualquier esperanza de un prematuro cambio. En tal caso: amigos venezolanos, por lo menos ustedes tendrán el mismo mamarracho. Acá todavía no sabemos. Y lo que es peor: podemos levantarnos un día viendo cómo le colocan la banda presidencial al ministro Juan Manuel Santos. Siempre hay un mal peor, como verán. Nada me sorprende, me sorprende nada.

11 feb. 2009

¡Ojo con Uribito!


A riesgo de aumentar su popularidad (porque así pasa con los uribistas que entre más palo les den más suben en las encuestas), voy a referirme al saliente ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, ahora que se lanzó como el primer toro (¿o torito?) al ruedo, como el primer pato (¿o patito?) que se lanza al agua. “Quiero ser Presidente”, anunció Uribito.

Me preocupa sobremanera que llegue a convertirse en realidad el sueño de Uribito (que puede ser también el de Uribe), porque no me quiero imaginar lo que será soportar otros 8 años más (¿o 12 o 16?) a los colombianos hablando con diminutivos de esas “carnitas jovencitas” en esos “huesitos jovencitos”. Porque si su predecesor despertaba comentarios alagueños, ahora sí se van a derretir las señoras uribistas con este pimpolluelo. ¡Y qué mamera!

Hasta hace un tiempo creía que Urbito no tenía ni la menor posibilidad de llegar a la Presidencia. Hoy pienso lo contrario. Tiene muchas. Visto como está tentativamente el abanico de precandidatos para la consulta interna del Partido Conservador (si es que aún existe), Andrés Felipe es a quien veo con más posibilidades de ganar.

El ex Ministro no sólo cuenta con el guiño y empujón del presidente Uribe, sino que muchos miembros vienen buscando un rostro joven que refresque esa imagen anquilosada y vetusta que ha venido tomando ese Partido. Como “supuestamente” intentaron hacer con el hijo de Álvaro Leyva Durán lanzándolo como candidato a la Alcaldía de Bogotá (era el de TransMilenio a $1.000 pesos).

No leo el futuro como el psíquico Armando Marti, pero casi podría apostar –para mi desventura- que Uribito saldrá victorioso de esa consulta interna. Claro, otra cosa será en las elecciones nacionales, pero los sondeos día tras días lo muestran en ascenso, aún más, incluso, que candidatos uribistas que lo doblarían en materia de experiencia.

Lo que no me gusta de Uribito

Yo no discuto para nada su excelente hoja de vida, ni mucho menos su edad. Ser joven no es un pecado ni aquí ni en ningún lado. Son más bien esos sentimientos de madurez prematura y superioridad inmaculada que intenta transmitir, los que me hacen desconfiar de su gestión en caso de ser gobernante. Porque será un prepotente a la hora de escuchar las demandas sociales de la gente y su famoso coeficiente intelectual lo llevará a creer que trata con un pueblo ignorante, al que no tiene porqué consultarle.

Uribito es ambicioso (como todos los niños consentidos) y sus ganas de ser grande lo hacen parecer a veces como los adolescentes que dicen estar suficientemente grandes para “frentear” la vida, porque ya tienen catorce. Y se equivoca Andrés Felipe. Porque gobernar no es administrar la propia vida, sino la de muchos millones. Su otro defecto, quizás más marcado, es que tiene la temperatura tan caliente como Uribe (por eso ambos toman gotas homeopáticas) y en varias ocasiones ha dejado ver que esa temperamental personalidad reduce las posibilidades de un debate.

Cuando salía en defensa como guardia pretoriana del presidente Uribe descalificaba a los opositores con calificativos personales y no con sendos argumentos como uno esperaría de un político que quiere ser gobernante. Lo hizo con miembros del Polo (ese partido que antes significaba una verdadera alternativa hasta que decidieron elegir al doctor Ordoñez como Procurador), también se fue directo a la yugular de la ex ministra Cecilia López y creyó estar por encima de todos aquellos que alertaron la barbaridad que iba a cometer su cartera en el caso Carimagua.

Eso, en resumen, permite vislumbrar que Uribito en la Casa de Nariño será tan intolerante con la oposición y con la prensa, como dio ejemplares muestras su antecesor (si es que en efecto decide dejarle libre la plaza). Y ni qué hablar de la posibilidad de un Acuerdo Humanitario, cuando en las primeras declaraciones sobre el tema asegura que para negociar no despejará “ni un milímetro” de territorio para “esos bandidos” porque, como buen soldado que fue, cree que todos los conflictos se resuelven “a bala”.

Amanecerá y veremos, decía el ciego, amanecerá y veremos si es que nos toca repetir más de esta sopa por cuenta de esta copia rencauchada.

4 feb. 2009

EXTRA: Farc y Gobierno llegan a un acuerdo



La idea la venían contemplando desde hace algunos años de manera silenciosa e independiente (la guerrilla en la selva y el Ejecutivo en Palacio) pero todo indica que, finalmente, limaron asperezas y tomaron la decisión en común acuerdo. “Jodamos a los periodistas que nos hacen daño”, parece que dijeron.

El pacto fija una cláusula precisa apropiándose de un dicho viejo que usó Jesucristo: “quien no esté conmigo, está contra mí”. Sin asteriscos, ni pies de página, ni consideración del medio en que trabaje, salvo que el comunicador no genere mucha opinión y su “silenciamiento” resulte innecesario. Sobre todo cuando se busca optimizar las fuerzas.

La información se confirmó a través del soldado William Giovanny Domínguez, liberado el domingo por las Farc, quien trajo el recado de los guerrilleros: “si los periodistas siguen hablando mal del grupo guerrillero los vamos a secuestrar o les vamos a poner bombas”. Eso, en escuetas cifras, significa que casi la totalidad de los periodistas colombianos y extranjeros (no hay distinción de nacionalidad o género) están en latente riesgo. Digo “casi todos” porque hay unos pocos comunicadores en Anncol que por pedido expreso de la misma guerrilla gozarán de inmunidad. El resto –creo- estamos en desacuerdo con las Farc y especialmente con sus métodos.

El Gobierno, por su parte, continuará con los hostigamientos clandestinos, con las interceptaciones telefónicas, las amenazas anónimas y las descalificaciones personales (estas sí pueden ser en privado o en público) si no contra el periodista, se trasladarán a sus familiares y amigos.

Está todo dicho, como sucede en todo conflicto (aunque se insista que acá eso no existe), la primera baja es la verdad y los periodistas somos el objetivo. Ni Gobierno ni guerrilla quieren periodistas, lo que necesitan son voceros.

PD:

-1- Felicito al comité de organizadores de la marcha del 4 de febrero por su aniversario. Sé de miembros de su organización que han tenido que soportar macabras amenazas, al punto de tener que optar por el exilio. Mi solidaridad para que su manera democrática de obrar con convicción no llegue a ser silenciada por la intimidación.

-2- El testimonio del ex gobernador Alan Jara aún me tiene boquiabierto: su lucidez mental, su precisión, su apasionante relato cundido de anécdotas, su humor que colorea los hechos más dramáticos y oscuros, su voluntad, su sencillez, su tarea en la selva, su reflexión profunda… todo. ¡Qué tipazo y sea muy bienvenido!

28 ene. 2009

Cuando un secuestrado sale libre…


Uno no sabe qué es peor, si estar secuestrado, o dejar de estarlo. Está próximo a salir otro grupo de secuestrados (confiamos que el domingo), de los inhumanos y precarios campos de concentración que aún mantienen en la selva la guerrilla. Y desde ya me empiezo a preocupar por la suerte que puedan correr esos 6 hombres.

No propiamente porque vaya a ser una operación malograda (aunque uno nunca sabe), sino porque me temo que con esos hombres se va a repetir la misma historia que han vivido aquellos que después de mucho tiempo abrazaron la libertad.

La escena ya nos la sabemos: una recepción eufórica en el aeropuerto, una mano tendida por el Presidente que eleva inmediatamente el opinómetro de su arrogante popularidad, unos teatrales noticieros sensibleros y hambrientos por rasguñar alguna ‘chiva’, y una marcha solidaria por las calles. Todo eso tan humano, tan bueno y tan sincero, como preámbulo para, finalmente, dar el más preciado regalo que sabemos dar los colombianos luego del folclor del momento: una patada en el trasero.

Tenemos encoñada esa manía vergonzosa de ser humanitarios de momento, de cambiar nuestros sentimientos tan fácil como se cambia uno de calzoncillos, y amamos a los secuestrados un día y al siguiente, cuando la intimidad de la selva empieza a ser revelada, los odiamos, los sometemos a las mordaces lenguas de la farándula política y los sentamos en el banquillo de nuestros perversos prejuicios.

La suerte la corrieron Pinchao, de quien decían (decíamos) que era un títere del gobierno; el gracias a Dios hoy Ex – canciller, Fernando Araujo, a quien tildaron (tildamos) de ser un hombre muy bueno pero también muy torpe; Luis Eladio Pérez por salir de la selva como todo un antiuribista, Géchem por salir no tan masacrado como pensábamos y llegar como el más ambicioso y desconsiderado, pelando el cobre ante la pobre Lucy que lo esperó con estoicismo; cayó también en la picota Clara Rojas porque dizque estaba medio loca y se dejó llevar por la carne (que es la misma aquí, allá o acullá, y siente igual tanto en la selva como en el cemento); juicio a Lizcano por impulsar un estímulo para el guerrillero que le puso fin a su secuestro; y diatribas varias contra Íngrid Betancourt por no aprovechar al máximo su poder mediático para sacar al resto y, por el contrario, quedarse esperado un Nobel que no le es merecido.

Y no entiendo por qué ese giro sintomático. Si es que ellos no son dioses, ni héroes ni titanes, son simplemente hombres y mujeres de carne y hueso que se hicieron famosos por el infortunado destino. Entonces no les pidamos nada, por favor, no todos tienen que salir con la bandera de la paz. Respetémosle su intimidad y dejemos que hagan con su vida lo que a bien quieran, mientras nosotros hacemos con la nuestra –ya que no estamos privados de la libertad- una aventura más amena. Eso sí, todos los que salgan se merecen un aplauso del mundo y especialmente de los colombianos.

Que sea pronto que salgan todos. Crucemos las manos, mas no los brazos.