12 may. 2010

Expediente JJ: el medio es el mensaje


Mi indeseable Tocayo Tocayo Rendón ha causado tal conmoción en el país en las últimas semanas, debido a su vinculación a la campaña de Juan Manuel Santos, que pareciera que fuera más importante él que el mismo candidato. Acusan a JJ. de perverso –y sí que lo es-, pero subestiman también la malicia autónoma que le es propia al ex ministro Santos, quien ha demostrado que puede actuar deshonrosamente estando o no asesorado.

Lo de ellos, puede decirse, es un matrimonio complementario. Rendón es la punta de lanza perfecta para un hombre que sabe empuñarla. Y en unas elecciones que hasta hace muy poco parecían decentes, sin propuestas valiosas pero por lo menos hechas con altura, pues ya empezó esta dupla siniestra a desordenar la casa y a cometer sus diabluras.

Algunas, incluso, con una arrogancia absoluta, como esa de tratar a los ciudadanos como idiotas. Según ellos, nuestra ingenuidad no distingue entre Kini, Lalo y Carlos Donoso. Debo confesar, sin embargo, que la primera vez que escuché esa bufa imitación de Uribe invitando a votar por Santos, creí que era el ex ministro Andrés Felipe Arias quien había mejorado su número de arremedetas y ya le había sacado la voz a Uribe después de varios intentos.

Creo que hasta a los uribistas esa maniobra les debió parecer patética. Pero no, por el contrario, sale JJ. a decir que “hay que tener buen sentido del humor”, como si estuviéramos oyendo la Luciérnaga y no una campaña electoral para elegir al jefe de Estado. ¡Qué bajeza de por Dios!

Pero para eso está mi doble Tocayo: para utilizar cuanto método sea necesario –y legitimándolo de soslayo (como hacer que participe Uribe sin que en carne participe)- con tal de que Juan Manuel reciba un poco de la popularidad con que cuenta el mandatario.

En cambio, en los otros candidatos la participación del asesor casi ni se nota. Si Mockus tuviera un asesor, uno bueno, ante los medios de comunicación no patinaría de manera tan torpe y dejaría de responder preguntas sin importancia. Hasta estaría haciendo ejercicios de vocalización intentando hablar mordiendo un lapicero, para suprimir ese desesperante tartamudeo.

Lo cierto es que, al pedirle auxilio a Rendón, queda en evidencia que para Santos llegar a la Presidencia es un fin que justifica cualquier medio, incluso usando las mañas de su polémico Goebbels. Y con esos medios (parafraseando a McLuhan) resulta también muy claro el mensaje: en un gobierno de Juan Manuel Santos las garantías no son prioritarias cuando el objetivo es vencer al contrario. Toque como toque.


Jota Ochoa en Facebook

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